Bienvenido Godoy Cruz, lo estábamos esperando
La zona mixta del estadio Malvinas Argentinas es una fiesta y no es para menos. Hace un puñado de minutos, Godoy Cruz le ganó a River Plate y el trajín de los jugadores es con la sonrisa mostrando los dientes. Por el rival, el contexto y las formas, el triunfo sobre el Millonario es un golpe para recuperar la memoria, principalmente, tras un flojo arranque en esta campaña. Con puntos altos en todas las líneas, el equipo demostró que tiene con qué.
"Jugar con River Plate siempre es especial", dicen, al unísono, Altamira, Leyes, Poggi, Rasmussen y el Gato Oldrá (casualmente, los que siempre tienen tiempo para los medios locales, aún en las malas). Claro, el equipo de Demichelis, aún herido, siempre es un rival de temer por el peso de los nombres de su plantel.
Godoy Cruz dejó de lado todo y se enfocó en su plan para ejecutarlo a la perfección, y eso que arrancó abajo por el gol madrugador de Miguel Borja. Lavó rápido la cara y fue a buscar el resultado con autoridad y personalidad. Petroli volvió a mostrar guantes seguros, Rasmussen fue el líder positivo de siempre y Luciano se asentó en el hueco que dejó Galdames. Así, el Tomba se construyó de atrás para adelante.
El medio ganó la batalla más allá de no dominar en la posesión (39% a 61%). River jamás lo maniató y casi que no generó peligro clarito. Bien Altamira por la banda y Fernández siempre cerebro, más el oportunismo goleador de Vicente Poggi, que marcó un doblete jugando un poco más adelantado (otro acierto de la pizarra).
Sigue estando en deuda una fracción del ataque: Barrea (también mejoró) sigue sin adueñarse del puesto que dejó Conechny y el tema del nueve es un capítulo aparte: Pino no pateó al arco y Salomón Rodríguez fue importante para aguantar la pelota de espaldas pero a una eternidad de distancia de Armani.
El recambio le da algo de tranquilidad al Gato: Ábrego será muy importante una vez que se ponga a tono desde lo físico y Moreyra tuvo un buen ingreso, mostrando que, con rodaje y minutos, puede darle variantes en la zona de ataque (ayer casi hace un golazo desde tres cuartos de cancha).
Romper una racha de siete partidos sin ganar fue clave y el público, ese fiel y no mafioso, se fue contento a casa. Godoy Cruz demostró estar vivo y coleando, aún con piezas por ajustar. Ganando, siempre es todo un poco más fácil. Bienvenido.