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Está condenado a 10 años de cárcel y Gareca lo citó de cara a la Copa América

El Tigre convocó a Luciano Cabral para la prelista de la Copa América. Es argentino, fue condenado a 10 años de cárcel por homicidio y juega en Coquimbo Unido porque está en libertad condicional.

Ricardo Gareca, entrenador de la Selección de Chile, sorprendió al mundo del fútbol con uno de los 55 nombres que colocó en la lista de convocados para la prelista de la Copa América, que se jugará en Estados Unidos entre el 20 de junio y el 14 de julio de este año. Se trata de Luciano Cabral, un mediocampista ofensivo que brilla en Coquimbo Unido (2º en la Primera División de Chile) pero que tiene una historia de vida particular. Nació en Argentina, jugó con Juan Román Riquelme en Argentinos Juniors y a los 23 años fue condenado a nueve años y medio de prisión al ser declarado “coautor de un homicidio simple”. Hoy está a un paso de representar a Chile, el país de su abuelo, en la Copa América; pero enfrenta problemas con su visa.

La Selección chilena anunció en redes sociales: “Estos son los jugadores que conforman la lista provisional de la Roja informada a Conmebol por el Cuerpo Técnico de su entrenador Ricardo Gareca para la Copa América USA 2024. El día miércoles 12 de junio se debe presentar la lista de buena fe de 23 jugadores que participarán de la competencia y que provienen de esta lista provisional”. Entre los 55 apellidos se leía uno que despertó controversia: Cabral. El futbolista de 29 años es la figura de Coquimbo Unido, equipo en el que juega desde 2023 y en donde ha anotado 7 goles y dado 5 asistencias en 46 partidos. En esta temporada, que tiene a su club como escolta (21 puntos) de la Universidad de Chile (25) en la Primera División, Cabral registró 3 tantos, un pase gol y desempeños que le valieron la convocatoria del Tigre. Pero su presencia, además de polémica, arrastra algunos problemas legales.

Luciano Cabral, 10 y figura de su equipo. (Foto: @coquimbounidooficial)

Culpable de homicidio

Luciano Cabral nació en Mendoza el 26 de abril de 1995 y se formó como jugador en Argentinos Juniors. En La Paternal debutó en Primera y fue parte del equipo que ascendió, en 2014, a la Primera División del fútbol argentino, de la mano de Juan Román Riquelme. Al año siguiente, representó a la selección Sub-20 de Chile que conducía Hugo Tocalli gracias a la nacionalidad de su abuelo (también jugó para el equipo juvenil de Argentina un amistoso). Pese al regreso del Bicho a Primera, Cabral quiso continuar su carrera en Brasil y fue cedido a Athletico Paranaense, que en 2017 analizaba ejecutar la opción de compra por 1,5 millones de dólares cuando el futbolista fue protagonista de un crimen, a raíz de lo cual los brasileños rescindieron el préstamo. ¿El motivo?

El 1 de enero de 2017 a la madrugada, mientras todavía se celebraba el Año Nuevo, Cabral estaba de vacaciones en Mendoza, su provincia natal. Allí estuvo envuelto en una pelea callejera que acabó con un hombre de 27 años, de nombre Joan Villegas, muerto. Si bien cuatro días después de lo ocurrido el jugador se entregó a la policía y confesó haber sido parte de la pelea, alegó no haberlo matado, mientras la familia de Villegas culpaba enfáticamente a los Cabral. Finalmente, el padre de Luciano, José Cabral, se declaró culpable del asesinato. En sus dichos, de todos modos, se refirió a la víctima: “Era una persona sin escrúpulos, que amenazaba y pedía dinero a cambio de no hacerle nada a Luciano cuando venía de visita a General Alvear”. En junio de 2018, la Justicia, que consideró a Luciano “coautor del homicidio simple”, resolvió las siguientes condenas: José Cabral, 16 años de prisión; Alex Olguín (primo del jugador), 8 años de prisión; Brian Santana (menor de edad), absuelto; y Luciano Cabral, nueve años y medio.

Cabral y Riquelme, en una concentración en 2014.

Pasó más de cinco años en prisión hasta que, en octubre de 2022, se le permitió gozar de libertad condicional por buen comportamiento: “Se siente miedo día a día estando preso. Cuando pasaron los primeros años en la cárcel perdí la esperanza de volver a ser jugador de fútbol. Me aferré a Dios, a mi familia y amigos y empecé a ver de vuelta la luz para poder volver”, describió su experiencia al salir. Pero su esperanza estaba errada, porque Coquimbo Unido le dio la posibilidad el año pasado de vestir su camiseta. Y Cabral recuperó el nivel que una década atrás le había valido la etiqueta de “promesa” en el semillero del mundo. Tras más de un año representando a Coquimbo, llegó el ansiado llamado de la Roja. Pero no será fácil.

El mediocampista mendocino no está lejos de enfrentar a Lionel Messi y Argentina en el grupo de la Copa América, que Chile además compartirá con Perú y Canadá (la lista oficial consta de 23 apellidos, la prelista, de 55). Pero deberá sortear un desafío, porque es muy pequeña la posibilidad de que pueda gestionar su visa antes del certamen. Estados Unidos prohíbe la entrada a su país a personas que han sido condenadas por crímenes como los del futbolista, pero la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) intentará conseguir un permiso especial. El ex director de Migraciones y actual asesor de la entidad, Álvaro Bellolio, explicó: “Su condena por homicidio por casi 10 años y los casi 6 años en prisión dificultan la obtención de un permiso para entrar a Estados Unidos. La posibilidad de lograr un “permiso especial” existe, pero es un proceso complicado que requeriría involucrar a autoridades de alto nivel y hacer gestiones tanto con la Embajada de Estados Unidos como el Departamento de Estado”. Pase lo que pase, Luciano Cabral ya representa una de las historias más curiosas de la Copa América 2024. Aunque no la juegue.

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