Presenta:

Cumple 74 años Mostaza Merlo, el ídolo de River que es estatua en Racing

En el 74º aniversario de su nacimiento, un repaso por la carrera de Reinaldo Carlos Merlo. El Apertura 2001 con Racing y el "paso a paso", la estatua que se ganó y la pelea con el Muñeco Gallardo.
Mostaza Merlo, en la cancha donde tocó el cielo: el Cilindro de Avellaneda. Foto: Noticias Argentinas
Mostaza Merlo, en la cancha donde tocó el cielo: el Cilindro de Avellaneda. Foto: Noticias Argentinas

El 20 de mayo de 1950 nació en Buenos Aires Reinaldo Carlos Merlo, uno de los pocos jugadores del fútbol argentino que pueden jactarse de haber vestido una sola camiseta en toda su carrera. Mostaza debutó en River Plate el 21 de septiembre de 1969, bajo la conducción de Ángel Labruna, que lo metió a los 19 años en la que fue victoria del Millonario por 1-0 frente a Estudiantes de la Plata. El volante de pelo rubio tan característico se adueñó de la mitad de la cancha al punto que no la soltó hasta su retiro, en 1984. River trajo refuerzos, surgieron juveniles, hubo lesiones; pero Reinaldo Carlos Merlo siguió siendo el número 5 durante quince años, en los cuales jugó 563 partidos, marcó 11 goles y obtuvo siete títulos locales. Además, en 1972, jugó 3 partidos amistosos para la Selección argentina. Desde su retiro como futbolista, la figura de Mostaza no hizo otra cosa que agigantarse, motorizada por el título más importante de su carrera: el Torneo Apertura 2001.

A los 35 años, el jugador que más veces enfrentó a Boca Juniors con la camiseta de River Plate (35) comenzó su camino como DT. Lo hizo en Los Andes y 20 partidos después recaló en su conocido barrio de Núñez. En River hizo dupla con Norberto Alonso y terminó segundo la primera ronda del torneo, aunque renunció al cargo luego de que Alfredo Davicce ganara las elecciones para ser presidente de la institución; reemplazaba a Osvaldo Di Carlo, quien lo había contratado para dirigir. Daniel Passarella lo sucedió y acabó sacando campeón al Millonario. Después, vino un período trabajando con las divisiones juveniles de Argentina (Sub-20 y Sub-17), entre 1990 y 1993, y otras experiencias por todo Latinoamérica. Bolívar (Bolivia), Independiente de Medellín (Colombia), Deportes Temuco (Chile), Barcelona (Ecuador), Necaxa (México), Racing, Chacarita, Colón y Estudiantes de La Plata son algunos de los 16 clubes que Merlo condujo. Sin duda, la huella más grande como DT, y que le valió una estatua, la dejó en Racing Club de Avellaneda.

Merlo es el jugador con más partidos vistiendo la camiseta e River.

“Paso a paso”, Racing fue campeón

Merlo llegó a Racing en enero de 2001. La Academia era su noveno club y Mostaza quería, sobre todo, potenciar la cabeza de los jugadores. Lo dejó claro en su primera interacción con la prensa: “Es un desafío enorme, pero me gusta. Racing es una posibilidad muy buena para dirigir. Hay que trabajar mucho en la parte táctica, en la física, en la futbolística y sobre todo en la anímica. Ese es mi deber”. En el Torneo Clausura de aquel 2001 tuvo una performance aceptable: Racing terminó 5º y se alejó de los puestos de descenso. Y en ese invierno el equipo incorporó 10 jugadores, potenciando el plantel con un objetivo: cortar una sequía de 35 años. En Avellaneda no gritaban “campeón” desde 1966, cuando el “equipo de José”, dirigido por Juan José Pizzuti, alzó un trofeo con dos fechas de antelación por sobre River Plate.

Aquella mochila pesaba, tres décadas y media más tarde, sobre la espalda de Reinaldo Carlos Merlo. Tanto así, que tras un buen arranque en el Apertura algún periodista le trasladó la presión: “Llegás a ganar el campeonato con Racing y te hacen un monumento en Avellaneda”. Pero Mostaza inauguró su clásica respuesta: “Paso a paso”. Y paso a paso fue aquel equipo acercándose al título. En la fecha 14, tras la victoria 1-0 ante Chacarita, el DT siguió fiel a su mesura: “Paso a paso”, repitió como un mantra luego de que le preguntaran si el equipo estaba “para ser campeón”. Luego de la 16º, en la que un empate 1-1 con River le permitió conservar la ventaja sobre su escolta, insistió con su lema. Recién luego de la siguiente, a falta de dos partidos, se animó a decir: “Se acabó el paso a paso. Racing va a salir campeón”. Y así fue: tras un 1-1 en la última fecha ante Vélez Sarsfield, el equipo de Avellaneda terminó un punto arriba de River en la tabla y, en un contexto sociopolítico complejo, en las vísperas del Corralito, la hinchada de Racing tuvo una ansiada alegría. ¿El responsable? Reinaldo Carlos Merlo.

Mirá el video

Aquel equipo finalizó con 12 victorias, 6 empates y una sola derrota, ante Boca en la Bombonera, por 3-1. Tenía figuras como José Chatruc, Diego Milito, Claudio Úbeda, pero popularmente Mostaza Merlo era reconocido como el artífice y máximo responsable. “Racing demostró que es un legítimo campeón. Fuimos muy criticados, pero merecíamos el título. Se lo dedico a mi vieja”, declaró el entrenador en aquel entonces. Tras el hito y la euforia que se había hecho esperar durante 35 años, la profecía que en agosto de 2001 daba risa, se hizo realidad: construyeron una estatua en honor a Mostaza Merlo. Con 180 centímetros de altura, como tiene él en vida, y las manos en forma de “cuernitos”, como era su cábala cada vez que Racing corría peligro, fue colocada en el Salón de la Fama del Cilindro de Avellaneda. Al cabo de un semestre, Mostaza se fue de Racing en conflicto con la dirigencia. Tendría otros dos ciclos, no muy buenos, pero la historia ya estaba escrita. Y la estatua, levantada.

El conflicto con Gallardo

Una de las experiencias más recordadas de Mostaza como técnico fue en River, en su segunda etapa. No por los resultados, que no fueron buenos, sino por sus rispideces con quien se convertiría en uno de los máximos ídolos del club: Marcelo Gallardo. Merlo dirigió a River en 2005 y renunció a raíz de un conflicto con el Muñeco. Todo empezó en un entretiempo de 2005, en un partido entre River y Gimnasia y Esgrima de la Plata. El jugador fue expulsado en el primer tiempo y, en el vestuario, antes de iniciar la segunda mitad, Mostaza le dijo: “Es de poco hombre dejar al equipo con 10”. Gallardo respondió con insultos y la pelea demoró el intervalo más de quince minutos. Arreglaron las cosas, o eso se creía; pero algo se había roto.

Dos leyendas de River y una relación tensa.

A comienzos del año siguiente, el 2006, todo acabaría explotando. Gallardo enfrentó a su DT en un entrenamiento y le dijo: “No es nada personal, pero estoy incómodo jugando acá, no estoy de acuerdo con tu proyecto, con la forma de entrenar y de jugar. Así no te voy a servir, se va a generar quilombo”. Y aseguró que no era el único que así pensaba. Mostaza renunció a la madrugada siguiente y Gallardo recibió una bandera que decía “ortiva y golpista”. Casi 20 años después, Mostaza sostiene que lo que pasó entre él y el Muñeco se lo “llevará a la tumba”. Pero mucho se ha oído acerca de “piñas y tiradas de pelo”. La segunda etapa en River no concluyó como hubiera deseado, pero nada disminuirá la estampa de una persona que representó a los de Núñez durante 15 años. Hoy cumple 74 años Reinaldo Carlos Merlo, el futbolista y DT que se hizo leyenda en River y estatua en Racing.