Los Pumitas hicieron historia e ilusionan al rugby argentino
Por primera vez en la historia se llevó adelante el Rugby Championship M20, un torneo que emula el que protagonizan hace ya doce años en el plano del rugby internacional las cuatro potencias del hemisferio sur: Argentina, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda. La primera fecha les presentaba a Los Pumitas un desafío mayúsculo: ser visitante en el Sunshine Coast Stadium de Queensland, Australia. Pero el seleccionado argentino juvenil demostró talento, cabeza y frialdad para conseguir una histórica victoria. Fue por 25-6 ante los Junior Wallabies, en un duelo marcado por un clima hostil, juego agrupado y algunos errores de manejo.
El dominio comenzó en manos de los australianos, que se adelantaron en el marcador 3-0 con un penal de su apertura Joey Fowler, poco antes de que Argentina empatara con un envío a los postes mediante el pie de Santino Di Lucca. En el primer tiempo, el conjunto sudamericano cometió numerosos penales (cuatro en los primeros 10 minutos) y recién pudo hacer pie luego de que Australia recibiera una tarjeta amarilla. Fue entonces cuando gracias a la embestida de Tomás Rappetti, el pilar surgido en Alumni, lograron la primera diferencia a su favor, yéndose al descanso 10-3. El segundo tiempo continuó condicionado por la lluvia australiana, pero Los Pumitas se hicieron fuertes en el scrum, el maul y con la defensa. Pese a la amonestación de Faustino Sánchez Valarolo, fueron capaces de sentenciar el resultado, dejando las cifras definitivas en 25-6.
Se trata de un éxito histórico, en el primer partido que la Argentina juega en el Rugby Championship M20. Y, como dato no esencial, pero relevante, el empate en 13 entre Sudáfrica y Nueva Zelanda coloca a Los Pumitas como los flamantes líderes del certamen. El próximo 7 de mayo visitarán a los Baby Boks y el domingo siguiente, a los Baby Blacks, en dos duelos que prometen ser aún más complejos que el de esta mañana. De todas formas, la victoria argentina invita a ilusionarse, por varios motivos. La notoria superioridad en el scrum da indicios de lo que puede ser un arma a recuperar en los próximos años y, además, desde ya, una competencia anual como el Rugby Championship M20 indudablemente ayudará mucho al crecimiento de las futuras camadas.
Mucho más que una victoria
La creación del torneo en sí esconde una gran oportunidad para el rugby argentino. Mientras en Europa el Seis Naciones juvenil se lleva adelante hace veinte años, nuestro país no había tenido la posibilidad de competir en torneos de alta exigencia. Hasta 2019 inclusive, el Mundial M20 era el lugar en el que los jóvenes del conjunto nacional medían sus fuerzas. Y en el que obtuvieron resultados irregulares. Fueron 3º en 2016, su mejor actuación histórica, 11º en 2017, 6º en 2018 y 4º en 2019. Pero el problema fue que, tras la pandemia de Covid-19, el certamen dejó de disputarse, generando entonces que Los Pumitas perdieran mucho de su competitividad. En los años siguientes chocaron con Georgia y Uruguay, entre otros; rivales que probablemente no los ayuden a elevar la vara. El año pasado, el Mundial regresó y Argentina, no por casualidad, terminó en el noveno puesto.
Por eso, se insiste, el Rugby Championship M20 se erige como un excelente campeonato para potenciar a las nuevas generaciones del rugby de nuestro país. Enfrentamientos anuales con Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica forjarán y potenciarán al equipo, del mismo modo que sucedió con Los Pumas, luego de su inserción en el Rugby Championship, en 2012. Y, además, servirán de inmejorable preparativo de cara a la Copa del Mundo juvenil. La diferencia entre ambos torneos radica, por ejemplo, en que el M20 se disputa en una misma sede y dura 11 días, con tres partidos para cada equipo, en lugar de seis. Además, en esta edición, se implementaron algunas nuevas reglas que propuso (y prueba) World Rugby, como sacar la pelota del maul tras la primera detención, y no la tercera.
Además de cuánto puede ayudar a Los Pumitas, también es relevante reconocer que el nuevo campeonato le servirá a todo el hemisferio sur. Australia, Sudáfrica y Nueva Zelanda también sufrían, aunque en distinta medida, la carencia de partidos. Téngase en cuenta que los seis primeros Mundiales juveniles fueron ganados por los Baby Blacks y los Baby Boks, mientras que seis de los ocho siguientes, por europeos (Inglaterra ganó 3, Francia, 3 y Nueva Zelanda, los dos restantes). Un reflejo de cuánto influyó el roce internacional en el desarrollo de los jóvenes del viejo continente.
Respecto de la victoria contra los Wallabies, bastante se puede extraer como conclusión positiva. Hace algunos años que el scrum de Los Pumas no es igual de consistente, y el hecho de que el del seleccionado M20 se haya visto tan sólido y dominante frente a una potencia, llama la atención. La primera y segunda línea son muy pesadas y pueden darle, en los próximos años, un gran envión al seleccionado mayor. Aunque, por supuesto, falta y mucho. Antes de comenzar el torneo, el entrenador de Los Pumitas, Álvaro Galindo, no se había mostrado menos entusiasmado: “El Rugby Championship puede marcar un antes y un después en la preparación y el desarrollo de este grupo de jugadores. Sirve para darnos cuenta de dónde queremos competir y en qué nivel estamos en esta etapa del desarrollo. Va a ser importante tener una buena primera experiencia y que el certamen se sostenga en el tiempo. Para nosotros no hay mejor situación. Es un rugby de altísimo nivel”. Lo es. Y Los Pumitas demostraron estar a la altura.

