Gato Oldrá: un año para recordar
Todo ha cambiado demasiado en Argentina de un año a esta parte. Cuando el almanaque rezaba 2023 todavía estaba Alberto haciendo de las suyas en el sillón presidencial, el dólar era otro y la inflación era tremenda, aunque menor. A Godoy Cruz le iba llamativamente mal con un Traductor al que se le entendía poco y por eso hubo raje con justa causa. Las llamas empezaron a tomar forma de incendio y el teléfono del bombero sonó, una vez más.
Desde hace exactamente 365 días que Daniel Oldrá es el entrenador del Tomba. Entrenador posta, no de esos que están hasta que aparezca otro piloto de tormenta. Un año que, sin dudas, es para recordar porque el Gato logró encausar un barco que tenía destino de iceberg. Sin misterios, sin puertas cerradas, sin negarse a la prensa. Oldrá atiende el teléfono por más que sea número desconocido porque sabe que a esta altura ya está todo prácticamente inventado.
Por eso lo fácil ha sido su camino. Las cosas simples, las piezas en su lugar y el mensaje claro que el resto es tarea de un grupo de jugadores que lo ha respaldado en la cancha y fuera de ella. Y eso que su ciclo arrancó con el nubarrón de la grave lesión de Ulariaga en cancha de Arsenal de Sarandí. En eso sí se parecen este 13 de abril a aquél, en lo encapotado del panorama.
La estadística es lo primero que le salta a su favor: ganó 24 partidos, empató 17 y perdió solo 10. Metió pelea en la Copa de la Liga Argentina pasada (cayó en cuartos de final con Platense) y ahora es el único clasificado a una fecha del final. Logró jugar Repechaje de Libertadores y sumó tantos puntos, que si hoy terminará la temporada, la que viene sería el segundo en la tabla de los promedios.
Pero además de sumar puntos, que es de lo que se vive en el fútbol, el Gato acertó y potenció jugadores que no estaban ni en la Guía: Arce, Rassmusen, Galdames, López Muñoz y Fernández son algunos de esos ejemplos, sumado a un Conechny al que le devolvió la confianza para que sea de lo mejor del torneo. A esa lista hay que agregar a Tadeo Allende, que explotó en su ciclo y hoy juega contra Lewandowski y Toni Kroos.
El pleno de los refuerzos sigue a la orden del día. Perdió al Ruso Rodríguez pero trajo a Petroli que más que petróleo es un diamante en bruto que lo convierte en el mejor arquero del campeonato. A eso hay que sumar la confianza para los chicos de la casa, como pasa con Andrada, Leyes, Altamira o Badaloni, quiénes han sido importantes en sendos momentos de la temporada.
¿Quién lo hubiese imaginado una década atrás? Boca Juniors se jugará ante Godoy Cruz su supervivencia en la Copa de la Liga, mientras el Tomba llega a la Bombonera con la bolsa de pochoclos lista para disfrutar en primera persona de ser juez del futuro Xeneize en la temporada.
Ahora, el sueño que no deja en paz al Gato es el de la estrella esquiva en la elite del fútbol argentino. A tres pasos de lograrlo, la ilusión está más intacta que nunca. Algo que volvió a pedir Oldrá al momento de cerrar los ojos y anhelar deseos, con plena torta por su aniversario de un ciclo más en el lugar de su vida.

