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El recuerdo de la trágica inundación en Santa Fe: Colón, Unión y una AFA que los obligó a jugar

En abril de 2003 una grave inundación en Santa Fe causó 23 muertes. Y en el plano deportivo, la AFA quería que Colón y Unión jugaran sus respectivos partidos en medio de la catástrofe.

El 29 de abril de 2003 fue un día negro. Para él fútbol y la ciudad de Santa Fe, sin duda; pero para el país entero también. El recuerdo de una devastadora inundación aún perdura intacto, a casi 21 años del suceso. 23 personas perdieron la vida en unas pocas horas, además de otros cientos que lo hicieron indirectamente a causa de la inundación. 15.000 viviendas destruidas, 130.000 evacuados, testimonios dolorosísimos. Aun así, en medio del martirio que vivían los santafesinos aquel otoño, la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) tenía la siguiente determinación: que Colón y Unión de Santa Fe jugaran sus respectivos partidos por el torneo local.

Esa mañana fue la décima consecutiva con lluvia. Pero nadie imaginó que escalaría tanto. El Gobierno provincial aseguró una tranquilidad que no existió, dado que, en realidad, la obra que estaba destinada a contener el agua del río Salado no estaba terminada. Con la tormenta, el río creció, la inconclusa circunvalación no resistió y la ciudad tampoco. Un tercio de Santa Fe quedó repleto de agua, con casas totalmente cubiertas y botes que transitaban las calles. Se oyeron por entonces testimonios de madres que perdieron a sus hijos, civiles que escucharon niños ahogarse y adultos vieron perderse en la corriente todos sus bienes. Los vecinos subían al techo sus pertenencias de valor y se turnaban en “turnos de guardia para evitar robos”, mientras esperaban un rescate acuático. Una verdadera tragedia.

Así quedó la cancha de Colón tras la crecida del río Salado. (Foto: El Litoral)

La cancha de Colón, destruida

El estadio Brigadier General Estanislao López, donde juega Colón de Santa Fe, fue uno de los lugares más destrozados. Afuera, el agua alcanzaba los dos metros, las puertas estaban tapadas y el acceso, imposibilitado. Adentro, las tribunas no resistieron el impacto y el río atravesó los palcos hasta cubrir todo el campo de juego; los arcos, de más de 230 centímetros de altura, no se distinguían en un charco de 1000 metros cuadrados. Los juveniles de Colón debieron ser evacuados en botes de la pensión del club. Las instalaciones, completamente arruinadas. Eso sí, el Cementerio de los Elefantes sirvió de dique para la ciudad y evitó un desenlace aún peor.

Aquel 29 de abril Colón debía recibir a Banfield en su estadio. La AFA pretendía que el encuentro se jugara en la cancha de Patronato, en Paraná, al margen de la situación personal de los jugadores y del hecho de que el club había sufrido pérdidas por más de un millón de dólares en ese momento (la reconstrucción de su estadio le llevaría al sabalero 40 días). Algunos de los protagonistas repudiaron dicha decisión, como Julio César Toresani. “Tenemos jugadores que fueron evacuados; utileros, empleados del club, y ningún dirigente del fútbol argentino dijo `Esto tiene que parar´. Pero como el campeonato del fútbol argentino siempre fue un desastre… Si le hubiera tocado a Boca o River el torneo seguramente se hubiese parado”. Diego Ribas, mediocampista de Colón, reflexionó aquel día: “He visto gente muerta, chiquitos muertos. Va a ser muy difícil reponerme de esto.” Los equipos del fútbol argentino se solidarizaron con la institución y brindaron ayuda y recursos. 

Unión: rápido a Buenos Aires 

Estaba estipulado que los jugadores de Unión viajaran para enfrentar a Chacarita, en Buenos Aires. Pero por supuesto que no estaba previsto nada de lo que sucedió aquel día. Como la AFA no decidía aún “qué hacer”, el Tatengue debió viajar a Buenos Aires por miedo a perder los puntos en caso de ausentarse, ya que peleaban el descenso. Finalmente, su presión consiguió que se postergara el partido, pero la AFA los obligó a ceder la localía y “recibir” a River en Paraná, unos días después, puesto que el millonario peleaba el campeonato y no querían que se viera afectado el calendario. Los hinchas viajaron a Entre Ríos y le regalaron un cálido recibimiento a un equipo golpeado anímicamente que, pese al empate con River, no lograría mantener la categoría. 

Sobre aquel angustioso viaje a Buenos Aires, uno de los jugadores de Unión en aquel tiempo explicó cómo había sido la previa: “Pude sacar un poco de ropa, por si nos tocaba venir (a Buenos Aires) y ropa para los chicos, pañales, nada más”. El Club Atlético Unión, mediante su gimnasio, se convirtió en las semanas siguientes en un centro de recepción de alimentos y donaciones de parte de todo el país. Marcelo Mosset declaró en aquel tiempo cómo se vivió la tragedia: “No hay palabras, las imágenes decían mucho, pero el dolor de la gente no lo transmite nada. Tuvimos que venir porque AFA no había decidido qué hacer con Unión todavía y no podíamos venir al partido con Chacarita sin entrenar”. El 29 de abril se recordará siempre como un día trágico para el pueblo santafesino; desde 2021, de hecho, se conmemora el Día de la Memoria y la Solidaridad de la Inundación de Santa Fe y alrededores. Pero pese a la conmoción nacional, los jugadores de Colón y Unión debían jugar al fútbol. Ellos, los familiares y vecinos de las víctimas. Ellos, cuyas casas habían sido destruidas. Ellos, los que habían visto “chiquitos muertos”.