Alcaraz, un enamorado del drop shot
El show de Carlos Alcaraz en Buenos Aires continúa y de la mejor manera. Venció a Andrea Vavassori(152° en singles, 27° en dobles) por 7-6 (1), 6-1 y avanzó a las semifinales del Argentina Open. Acumula seis victorias en fila en el torneo… Esta última con un arma letal especial y la que más ama utilizar.
“El drop shot es un golpe que me sale muy natural, desde pequeño lo uso muchísimo. Es innato”, describió en conferencia de prensa el talentoso de 20 años sobre las ‘dejadas’, como se las conoce popularmente en España, tierra de grandes jugadores de polvo de ladrillo durante toda la historia del tenis.
El italiano trajo a Buenos Aires un estilo diferente al resto: combo saque y red, voleas y la búsqueda constante de ganar metros en cancha. Ante Alcaraz necesitaba exprimir su juego al máximo y quizás ni de esa manera le alcanzaba. Cuando el último campeón de este torneo le encontró la vuelta, no hubo equivalencias.
Alcaraz comenzó a ejecutar, desde la mitad del segundo set, un drop shot detrás del otro; sobre todo en sus games de saque. El italiano devolvía dos o tres metros detrás de la línea, en parte por comodidad -que hoy no le sirvió- y también porque el español lo empujaba hacia el fondo con el kick del servicio (la pelota se levanta mucho después del pique).
“Juego con mucha potencia y cuando veo que el rival está muy atrás aprovecho para hacerlo. Andrea iba a intentar jugar agresivo y adentro de pista, pero la realidad es que lo notaba muy atrás. El viento también ayuda bastante a este recurso”, extendió el murciano sobre su recurso preferido.
Con su rival casi arriba de los carteles de publicidad, el talento prodigio del tenis se invertía con su derecha y ejecutaba el arma letal: ese drop shot, o dejada como le dicen en su país, imposible de contrarrestar, porque la pelota volvía hacia la red después del bote (backspin).
Desde tan atrás, era imposible que Vavassori hiciera daño. El italiano necesitaba jugar adelante pero siendo él quien tomaba la cancha, no que sea Alcaraz quien lo fuerce.
Reciente finalista del Abierto de Australia en dobles, no hizo daño con su propia volea. Si llegaba a los drops, quedaba prácticamente pegado a la red y ahí llegaba el globo preciso, bien profundo. El comienzo del partido fue con el famoso palo a palo, pero el pupilo de Ferrero le dio esperanzas hasta que encontró el ritmo. Se le dibujaba una sonrisa cuando lo dejaba estancado al lado del juez de línea. Será difícil que no retenga el título en la Ciudad de la Furia.

