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Diego Milito, capítulo 4: la historia de amor entre el Príncipe y Racing

Milito tuvo dos etapas como futbolista y una como mánager. Vuelve al club que lo formó, ahora como presidente, ídolo y responsable de cuatro títulos. El vínculo con Gustavo Costas.

Los hinchas siempre lo idolatraron, desde el lugar que fuera. Ahora, la forma de mostrarle su afecto y confianza fue por medio de las urnas. Diego Milito fue elegido presidente de Racing con más del 60% de los votos de los 17.090 socios que sufragaron, en una elección histórica. Asumirá este jueves 19 de enero con Hernán Lacunza como el segundo en su fórmula y será el final del ciclo de Víctor Blanco como presidente después de 11 años. Milito vuelve al club de sus amores, donde ya triunfó en cada una de sus etapas, y querrá repetir el patrón. Se encontrará con Gustavo Costas, actual DT… el mismo con el que en 1999 debutó. Una historia de amor circular y con capítulos por escribir.

Bicampeón como jugador

Un 11 de diciembre de 1999 Racing empató 3-3 con Unión de Santa Fe. Aquel partido no sería en absoluto recordado si no hubiera significado el debut de un chico llamado Diego Alberto Milito. La dupla técnica en aquel entonces, la que envió a Milito a la cancha a los 74 minutos, la conformaban dos que son ídolos irreprochables: Humberto “Bocha” Maschio y Gustavo Costas. Sí, el mismo a cuyos pies hoy se rinde Racing. El primer año y medio de Milito en la Academia estuvo marcado por la carencia de tantos pese a su rol de delantero. “Me está costando hacer goles. No me considero un goleador ni me obsesiono con eso, pero tengo que meterla más. A veces me apuro en el último toque”, llegó a declarar quién no podría haber imaginado que algún día metería un doblete en la final de la UEFA Champions League 2009-10.

Sebastián Saja será el mánager durante la gestión de Milito. (Foto: archivo)

Con Reinaldo “Mostaza” Merlo como DT, Milito fue una pieza clave del equipo que se consagraría campeón del Torneo Apertura 2001 y pondría fin a una sequía de 35 años sin títulos a nivel local. Aunque anotó solo 3 goles en el certamen y no elevó su media goleadora, Mostaza le dio confianza y él fue uno de los tres futbolistas (los otros, Francisco Maciel y Martín Vitali) que sumó minutos en los 19 partidos del torneo. El siguiente semestre se destapó y empezó a verse más del Milito que luego brillaría una década en Europa. Fue el goleador de los posteriores cuatro torneos: Clausura 2002 (6 goles), Apertura 2002 (8), Clausura 2003 (6) y Apertura 2003 (8).

Incursionó en el fútbol español y el italiano, en el que se consagró como figura del Inter de Milán, y regresó a su casa diez años después. Fue en 2014, con Víctor Blanco ya como presidente. Milito volvió a Racing para jugar el Torneo Transición y enseguida absorbió la presión, se hizo cargo de la capitanía y aportó 6 goles para que aquel equipo de Diego Cocca le arrebatara sobre la recta final el título a River. Fue su segundo trofeo como futbolista de la Academia y el primero del club desde aquel del 2001… en el que también había estado. No por nada, Milito declaró entonces: “No lo puedo creer, es la coronación de un sueño que teníamos. Hay que sacarse el sombrero por este grupo. Es especial porque amo a este club. Es tocar el cielo con las manos”.

Milito, capitán y campeón del Torneo Transición 2014. (Foto: archivo)

Su segunda etapa como jugador culminó dos años después, pero no así su vínculo con Racing. El 21 de mayo de 2016, en una victoria 2-0 ante Temperley, Diego Milito jugó su último partido en el club al que con 10 años había arribado. Se dio el gusto de anotar uno de los goles, de penal, y de recibir una enorme ovación del Cilindro de Avellaneda en el minuto 22, simbólico por haber sido su dorsal. Colgó los botines con dos campeonatos y 59 goles y 25 asistencias en 218 partidos. “Hablar de Racing es hablar de mi vida. Acá nací, acá crecí y acá me retiro”, dijo emocionado tras su último baile quien fue homenajeado luego con una calle a su nombre, en las inmediaciones del estadio de la Academia.

Bicampeón como mánager

Pasó poco más de un año hasta que volvió, como si no pudiera vivir lejos de Racing. Fue en diciembre de 2017: fue anunciado como Secretario Técnico, encargado del fútbol, de la gestión de Blanco. Tuvo incidencia en la elección del DT Eduardo Coudet y trajo refuerzos como Leonardo Sigali, Ricardo Centurión, Neri Cardozo, Nery Domínguez, Marcelo Díaz, Gabriel Arias, Darío Cvitanich, entre otros. Con él como parte de la dirigencia, Racing se consagró campeón del torneo de Primera División en 2019 y luego también del Trofeo de Campeones de la Superliga al vencer 2-0 a Tigre. Otros dos trofeos a su palmarés para el Príncipe, cuya figura ya s hacía gigante.

En enero de 2018 regresó a Racing Centurión, para su 3º etapa. (Foto: archivo)

Pero todo cambió en noviembre de 2020. Milito presentó su renuncia a la Secretaría Técnica y alegó diferencias ideológicas con el presidente Víctor Blanco: “No comparto el modelo y las ideas del club del presidente. Seguramente a algunos les sonará fuerte, pero no es así”, explicó mediante un video. “No tengo nada personal en contra de Víctor, al cual respeto y entiendo que deja todo por la institución. Simplemente elige un modelo diferente, el cual no comparto. Tiene la potestad, como máxima autoridad, de elegir las políticas y los lineamientos hacia dónde quiere llevar al club y eso lo respeto a rajatabla porque es el presidente elegido por los socios”. 

Diferencias que hoy se resignifican y mucho, claro está, dado que Blanco y Milito no llegaron a un acuerdo de unidad y se presentaron en diferentes listas presidenciales. La interna fue caliente como nunca, pero el ídolo de la Academia se impuso con holgura. Los hinchas de Racing, otra vez, le dieron su voto de confianza. Fue campeón en cada una de sus etapas. Se reencontrará con Gustavo Costas, el mismo que alguna vez lo mandó a la cancha a los 20 años. Y se ganó en Avellaneda una autoridad que es para pocos. Por eso, el 19 de enero empezará su cuarta etapa en el club, la tercera en un rol diferente. Diego Milito, nuevo presidente del flamante campeón de la Copa Sudamericana.

Blanco y Milito, juntos: otros tiempos. (Foto: archivo)