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El lado saludable de Independiente Rivadavia

Por rival y contexto, la Lepra jugó uno de sus mejores partidos, coronado con una gran victoria. El camino a seguir.
La Lepra y una versión a repetir. Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ
La Lepra y una versión a repetir. Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

"Jugamos un gran partido, pero tenemos que repetirlo contra Belgrano". La frase de Sebastián Villa al término del partido redobló la apuesta. Independiente Rivadavia ganó un partido de esos con sabor a histórico pero el desafío se renueva. Y hace bien, el colombiano, en marcar el camino a seguir que tiene que adoptar el equipo en la recta final de año.

El de anoche ante un peso pesado como River Plate fue uno de los mejores partidos de la Lepra en la temporada. Si bien es cierto que este equipo de Gallardo está lejos de ser un elixir, no deja de tener el peso de su historia y la jerarquía de sus nombres. El equipo de Berti se plantó, le jugó de igual a igual y lo ganó con un Villa en modo superlativo.

La forma de jugar del vamos ya dio un indicio: Sequeira de enganche, Tonetto de auxilio como segunda guitarra más la velocidad del colombiano para reventar la espaldas de Bustos. Plan perfecto ejecutado de manera brillante. Independiente se adelantó 15 metros con respecto a otros partidos y propuso, demostrando que cuando quiere, puede.

Villa, la gran figura. FOTO: ALF PONCE MERCADO / MDZ

Es cierto que ese golazo del cafetero de arranque calmó las aguas y serenó al equipo pero también estaba el antecedente fresco de lo ocurrido en Avellaneda versus Racing: gol del vestuario de Ramis e ineficacia para poder sostener la diferencia durante el resto del encuentro.

La Lepra se sobrepuso a un penal que no fue en contra y que devolvió el partido a parda. Lejos de caerse, sostuvo el ritmo y la intensidad. Rápido Berti para rotar en el complemento y adosarle pierna fresca a un once que empezaba a sentir el trajín: adentro Gómez, Ham, Romero y Rios, más por lo físico que por bondades futbolísticas.

Esas variantes sostuvieron la intensidad y la Lepra jamás se desmoronó. Es más, tuvo varias contras que terminaron evaporándose por malas decisiones. El segundo gol es un poco una muestra: presión alta, Villa incansable y Ham llegando libre con resto y lucidez por el segundo palo para decretar la historia. 

La Lepra se lleva a casa mucho más que tres puntos porque entendió que de esta forma sumará mucho más que ante planteos más especulativos. Si logró neutralizar a River Plate, el resto también es posible. A repetirlo en las últimas cuatro funciones.