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Michael Schumacher: récords, polémicas y legado del ¿mejor piloto de la historia?

Mientras se rumorea que el alemán reapareció tras una década, un repaso de lo más destacado de su carrera en la Fórmula 1. Los récords que le arrebató Hamilton y las grandes polémicas.
Encima de Lauda y Senna: Schumacher en lo alto del podio, una postal repetida. Foto: publicada en As
Encima de Lauda y Senna: Schumacher en lo alto del podio, una postal repetida. Foto: publicada en As

El mundo del automovilismo sintió el impacto de una noticia que hicieron circular medios europeos y que rebotó en todo el planeta: que Michael Schumacher habría reaparecido públicamente en el casamiento de su hija Gina-Maria, en Mallorca, luego de casi once años. La salud del ex piloto de la Fórmula 1 es un misterio y su familia se ha encargado de ocultarla con hermetismo, pero los rumores volvieron a poner al siete veces campeón en el Gran Circo en el centro de la escena. Un repaso de una carrera que lo hizo erigirse como el mejor piloto de la historia… ¿hasta entonces? Y el recuerdo de las polémicas más resonantes: del choque con Damon Hill en el Gran Premio de Australia de 1994 a la maniobra con Jacques Villenueve.

La historia de Michael Schumacher y los vehículos sobre ruedas comenzó en Hermülheim, Alemania, en 1973. Tenía 4 años cuando se subió por primera vez a un kart y aún faltaban 14 inviernos para que arriba de ellos se consagrara campeón alemán y europeo. Aquellos impactos fueron la semilla que brotaría en 1991 con su llegada la Fórmula 1, de la mano de la escudería Jordan. Su primera aparición fue en reemplazo de Bertrand Gachot en el Gran Premio de Bélgica de ese año, en donde llamó la atención de todos por su rendimiento. Clasificó 7º y llegó a estar 5º durante la carrera, pero un problema en el embrague lo forzó a abandonar. Había estado siempre delante de su compañero Andrea de Cesaris y Benetton no hizo ojos ciegos a su performance.

Flavio Briatore lo llamó para ocupar un asiento en Benetton y dio pie a un conflicto legal con Jordan, que alegaba tener un acuerdo con el piloto alemán. Lo cierto es que el caso lo resolvió la justicia, que determinó que solo había un “principio de acuerdo” y falló en favor de los de Briatore. Así, en la misma temporada y después de un solo circuito, un joven Schumacher cambió de equipo. Tendría éxito y mucho. No en los primeros años, en los que se vio superado por pilotos como Alain Prost, Ayrton Senna y Damon Hill. Pero sí en 1994 y 1995, años en los que ganó sus primeros dos Campeonatos de la Fórmula 1. En 1994, de hecho, Schumi dejó la primera de las grandes polémicas de su carrera. Había llegado primero en las posiciones a la última carrera del año, en el Gran Premio de Australia, con un punto de ventaja sobre el Williams de Damon Hill. Y en la pista chocó justamente con él, por lo que ambos debieron retirarse de la carrera. La FIA no determinó intencionalidad y Schumacher fue el campeón. Pero las quejas abundaron y al desenlace lo rodeó la sospecha.

En 1995 volvió a ser campeón y ya consagrado pasó a las filas de Ferrari en 1996. Con los Tifosi fue tercero en su primera temporada y protagonizó otra controversia al año siguiente, en 1997. Llegaba como líder del Campeonato al último Gran Premio de España cuando hizo una maniobra similar a la de 1994… Chocó al Williams de Jacques Villenueve, que era su escolta a solo una unidad, pero esta vez tuvo mala suerte. Debió retirar su auto, mas el canadiense pudo continuar y le arrebató el título. La FIA, más tarde y a diferencia de lo que había concluido tres años atrás, determinó que Schumacher había provocado el accidente a propósito y le quitó todos los puntos de aquella temporada.

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En 1998 el campeón fue Mika Häkkinen y el 1999 Schumacher tenía todo para triunfar, con Ferrari siendo más competitivo, pero se fracturó la pierna a falta de 6 carreras y no pudo completar la temporada. Algunos creen que ese podría haber sido, sin problemas, el primero de los años dorados que estaba por venir. Es que entre el 2000 y el 2004 llegaron las temporadas por las que hoy Michael Schumacher es considerado el mejor piloto de todos los tiempos. Dominó la Fórmula 1 como pocas veces se vio, ganó cinco Campeonatos al hilo (nadie más lo hizo) y consolidó una hegemonía de Ferrari a comienzos del milenio. Como todo tiene un final, el rendimiento no fue igual de bueno en 2005 y 2006 y el alemán terminó retirándose luego de esa temporada, en la que Fernando Alonso fue el campeón. Lo hizo a lo grande: en su último Gran Premio, en Brasil, pasó de la última (una pinchadura lo había relegado) a la 4º posición y terminó su aventura en el Gran Circo demostrando todo su talento.

Eran siete Campeonatos y 16 años al servicio de los autos. Parecía suficiente. Pero habría más. Schumacher tuvo su regreso del retiro en 2010 para ayudar a Mercedes y vivió tres temporadas sin grandes resultados en las que acumuló un solo podio. Para 2013, la noticia cuyo simbolismo nadie supo comprendió entonces. El lugar de Schumacher en Mercedes lo ocuparía Lewis Hamilton. Fue, entonces sí, el punto final de Schumi en la Fórmula 1. Y el flamante compañero de Nico Rosberg pasó a ser un Hamilton de 28 años con un “solo” Campeonato. En la década posterior, el británico consiguió un dominio tan abrumador como el de su antecesor y se metió de lleno en la discusión sobre el mejor de la historia.

Schumi y la Ferrari, un vínculo que marcó la Fórmula 1. (Foto: archivo)

En diciembre de 2013, Michael Schumacher sufrió su conocido accidente esquiando en los Alpes franceses. Luego de ese episodio, Hamilton fue campeón seis veces más con Mercedes (había ganado en 2008 con McLaren) e igualó al alemán, relegando a Juan Manuel Fangio al tercer lugar, con 5 títulos. El británico llegó a las 100 victorias en Grandes Premios (único en la historia; Schumacher tiene 91) y pulverizó registros del alemán que parecían inalcanzables: Hamilton superó además sus 68 poles y 155 podios y el de Hermülheim “solo” conserva el récord de vueltas rápidas (77). “Son tiempos diferentes; no se puede comparar”, respondió Michael Schumacher cuando le dijeron que había superado a Fangio como el más ganador de la Fórmula 1. Tal vez la frase aún tenga sentido, cuando se quiera poner a Hamilton en lo más alto de la historia. O no…