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Gatos negros, mentiras y sospechas: a 73 años del primer título de Fangio en la Fórmula 1

El 28 de octubre de 1951, el argentino se consagró campeón mundial de la F1 por primera vez. Las supersticiones, la sospecha de un boicot y el engaño de su propio equipo.
Juan Manuel Fangio, junto a Schumacher y Hamilton, es uno de los tres pentacampeones de Fórmula 1. Foto: Archivo Mdz
Juan Manuel Fangio, junto a Schumacher y Hamilton, es uno de los tres pentacampeones de Fórmula 1. Foto: Archivo Mdz

Mientras otro argentino sigue brillando en la Fórmula 1 como lo hace Franco Colapinto arriba del Williams, es tiempo de recordar al piloto más influyente en la historia de nuestro país: Juan Manuel Fangio. Es que un día como hoy, 28 de octubre, el de Balcarce se consagró campeón de la Fórmula 1 por primera vez en su carrera, en 1951. El piloto con mejor porcentaje de victorias en la historia, el campeón más longevo y el único en consagrarse con cuatro equipos distintos tuvo un 1951 completo: de la amenaza del gato negro a la estrategia que su propio equipo, Alfa Romeo, le ocultó en el último Gran Premio del año.

El gato negro y la parada de 15 minutos

El 1950 constituyó la primera temporada de la Fórmula 1. En Monza, en el último circuito, Fangio destruyó dos autos (el suyo y el que le prestó Piero Taruffi) y se quedó sin chances de ser campeón: acabó segundo, detrás de Giuseppe Farina y su Alfa Romeo. ¿Sed de revancha? Lo cierto es que el año siguiente lo empezó con todo. En la primera de las siete carreras, en Suiza, en el trazado de Bremgarten, Fangio terminó primero con 55 segundos de ventaja. Una increíble performance, que le quitó autoridad a los supersticiosos: es que, la noche anterior, el argentino, luego de marcar la pole position, había recorrido el circuito en un auto particular junto a algunos amigos y había atropellado un gato negro. Pero resultó una mera anécdota; y, más bien, le trajo suerte. 

La consagración fue en Barcelona, en un Gran Premio nuevo.

El segundo circuito de ese 1951 se corría en Indianápolis y era la única razón por la que la Fórmula 1 se consideraba mundial, ya que el resto de los Grandes Premios tenían sede en Europa. Pero poco importó, porque los equipos europeos no viajaron (entonces, para la tabla de posiciones, se tomaban los mejores cuatro resultados de la temporada, por lo que se lo podían permitir…) y reaparecieron en Bélgica, donde Fangio tuvo el peor desempeño del año… y de su vida. Clasificó primero, pero el día de la carrera sufrió un contratiempo y terminó 9º, a dos giros. ¿El motivo? En los boxes se atascó un neumático que demoró la parada ¡15 minutos! Otros tiempos… Así y todo, se llevó la vuelta más rápida.

Fangio gestó una buena racha. Ganó (aunque de forma compartida junto a Luigi Fagioli: 4 puntos para cada uno, más otro extra para el argentino por la vuelta rápida) el Gran Premio de Francia y fue segundo en los dos posteriores, en Silverstone y Nürburgring, Alemania. Llegó a la anteúltima carrera del año, en Monza, donde no había tenido suerte en 1950, con 11 puntos de ventaja sobre su competidor en la Ferrari, Alberto Ascari. Podía liquidar el pleito en Italia, pero el destino tenía preparado más dramatismo. Ascari ganó la carrera en Monza y Fangio no pudo completarla por una rotura de motor. Nunca se corroboró, pero entonces existieron sospechas de un boicot en tierra de Ascari contra el de Balcarce, que en la Qualy había hecho la pole. La Ferrari acortó la diferencia en el campeonato a solo 2 puntos. Faltaba una carrera, que se correría el 28 de octubre de 1951.

El italiano Ascari le mordió los talones hasta la última carrera.

Estrategia, mentiras y título

El Gran Premio de España que cerraba la temporada era una novedad. Un circuito desconocido. Pero resultó sumamente atractivo y tuvo la cobertura de medios argentinos y una tribuna de 1.500 metros; entusiasmaba, claro, lo apretada que estaba la definición del campeonato. Fangio apostó con su perseguidor Ascari, con quien tenía muy buena relación: el ganador pagaría una fiesta y el subcampeón elegiría el lugar. El fin de semana en el trazado de Pedralbes, Barcelona, empezó con todo. Juan Manuel Fangio dominó las prácticas, Alberto Ascari se llevó la pole en la clasificación. Solo dos puntos de distancia significaban que el vencedor de la carrera sería el campeón. Entonces, una estrategia sublime.

El motor de Alfa Romeo consumía más que el de Ferrari, se sabía. Ergo, desde el equipo de Fangio hicieron circular el rumor de que llevarían otros tanques de nafta extra para evitar perder tiempo deteniéndose. Tan empecinados en la mentira estaban que colocaron tanques falsos en ambos monoplazas. El objetivo era alterar la estrategia de Ferrari y forzarlos a utilizar otros neumáticos; y lo lograrían con éxito. Ni el propio Fangio estaba al tanto de la viveza: cuando lo hicieron detenerse para colocar combustible, el argentino preguntó incrédulo qué sucedía, si supuestamente tenían dos tanques. “No te dijimos la verdad del tanque extra porque siempre te vemos hablando con tu amigo González (otro piloto argentino que corría para Ferrari)”. Increíble. Fangio tomó la delantera en el cuarto giro y no la soltó. Ganó la carrera y el Campeonato de Pilotos. Fue el primero de cinco (1954, 1955, 1956 y 1957) para el mayor representante en la historia del automovilismo argentino. Y fue un 28 de octubre.

Todos felicitan al campeón: Fangio y su primer título, en 1951.