Francia 2023

Destruir, construir y la lupa sobre el vaso medio lleno

Los Pumas derrotaron a Samoa en otra deslucida actuación, con viejos errores de un pasado no tan lejano; pero con la obtención del objetivo que permite seguir soñando con la clasificación a cuartos de final. ¿Alcanza?

Fabián Taboada sábado, 23 de septiembre de 2023 · 04:45 hs
Destruir, construir y la lupa sobre el vaso medio lleno
Los Pumas no brillaron pero pudieron ganar un duelo clave ante Samoa. Foto: EFE

Argentina destruyó el fantasma de la eliminación temprano en el encuentro dos del Mundial de Francia. Ahora deberá construir. Los Pumas ganaron su primer partido en Francia 2023 tras la decepcionante derrota inicial ante Inglaterra. Y aquí debemos detenernos para realizar las dos lecturas que dejó el éxito por 19 a 10 ante Samoa: los cuatros puntos obtenidos para seguir con el objetivo intacto de clasificar y el rendimiento colectivo e individual que dista mucho de la producción esperable de un equipo que pretender ser animador de un certamen que invita (por los hipotéticos cruces) a ilusionarse.

Es imposible dejar fuera del análisis el factor psicológico. A la presión lógica de cualquier evento mundialista, se le sumó tempranamente una efusividad exagerada sobre el real momento del equipo argentino, las falencias actuales de un equipo inglés desorientado y una expulsión tempranera que, en la teoría, allanaba el camino a cumplir con lo deseado antes de tiempo. Argentina perdió con Inglaterra. Al momento del sorteo, allí por finales de 2020, era la derrota esperable dentro de la fase de grupos. El problema no fue la caída ante La Rosa. El inconveniente fue la manera en la que se gestó el resultado final. Y trece días después, Samoa aparecía en el horizonte con otro tipo de apremios: perder -calculadora al margen- era la casi sentencia a un regreso antes de tiempo.

Los Pumas no lucieron en la victoria ante Samoa. Foto: EFE 

En épocas en las que pululan las agencias de apuestas deportivas, Los Pumas deben ser uno de los equipos más inapostables del mundo. Desde 2016 a la fecha, la irregularidad se volvió moneda corriente. El mismo seleccionado que le puede ganar a los All Blacks de visitante, luego cae sin atenuantes ante un equipo escocés con ausencias. Y no vamos a extendernos en ejemplos, pero lo concreto es que una derrota ante Samoa (reforzada con la nueva regla de elegibilidad) no ingresaba en el mundo de los imposibles. Escenario impensado en otro contexto, pero real en esta segunda fecha del Grupo D.

En el juego de Argentina las alarmas se encienden constantemente. El apertura titular es Santiago Carreras, su puesto natural es otro. Confianza a pleno de varios entrenadores para desarrollarlo en esa posición, al margen de sus cualidades para ocupar otros roles. Carreras no está teniendo un buen Mundial. Pero Carreras también formó parte de las últimas grandes victorias del seleccionado en el plano internacional. Gonzalo Bertranou, que se perdió gran parte del último Mundial por lesión, jugó dos flojos partidos. Es el medio scrum titular del equipo. Impreciso ante Inglaterra, contra Samoa se repitió en errores de ejecución y precisión a la hora de utilizar el pie. Son los conductores de Argentina. Y los recambios naturales de más experiencia son Nicolás Sánchez, el tucumano llegó a su cuarta copa del Mundo diezmado por lesiones en los últimos años, pero con la entrega y esfuerzo característico de siempre. Tomás Cubelli, en su tercer Mundial, casi no jugó en toda la temporada también agobiado por problemas físicos. Pero la conducción no sólo pasa por el 9 y el 10. Y la conducción no sólo se expresa dentro del campo de juego.

El equipo argentino busca su mejor versión. Foto: EFE.

Para el head coach Michael Cheika, Argentina no “jugó mal e hizo muchas cosas buenas” en el duelo ante los samoanos. Es una lectura valida también, ya que consiguió el objetivo del triunfo y continúa bien posicionado en busca de la clasificación. Hay ejemplos claros, como Inglaterra en 2007 y Francia en 2011, de equipos que van construyendo con el correr de los partidos al margen de comienzos flojos. Es cierto también, la edificación es más sencilla luego de una victoria. Sin embargo, las dos primeras presentaciones del equipo nacional no convencen y, sobre todo, desconciertan.

Otra vez recaemos sobre la conducción. La famosa toma de decisiones. Decisiones que, dentro de una Copa del Mundo, te pueden subir al avión antes de tiempo. Así, Argentina va sorprendiendo a propios y extraños con directivas que sorprenden: no suma puntos con penales a los postes accesibles, pero luego toma ese riesgo -lógico- con envíos desde lejos; no cambia el plan de juego si las condiciones climáticas así lo requieren; líderes ejecutan acciones prestablecidas para jugadores de otras características y que, incluso, no recomienda el manual; la positiva progresión del maul ofensivo para generar buenos avances y penales (que luego traerán puntos) se ve eclipsada por la elección de jugadas más aventureras que no reditúan en unidades. Y así podríamos estar un rato largo.

Es cierto, puede que sea la parte del vaso medio vacía. Pero también está la otra. Los Pumas estuvieron 155 minutos en el Mundial con el ingoal en cero. La defensa no mostró grandes falencias en los dos primeros partidos. El line -decisiones al margen- mostró mayor solidez con la incorporación de Guido Petti como titular y el scrum se acomodó con los ingresos de Gómez Kodela y Bruni en el segundo tiempo. Y Emiliano Boffelli, fue autor de 16 puntos en el partido con gran precisión en los envíos a los postes. Un pateador confiable, necesario para este tipo de torneos. El famoso ABC puede ser el punto de partida para la construcción de algo mucho mejor. En una Copa del Mundo muy larga el tiempo corre de diferentes maneras y a veces para lograr construir hay que destruir.

Por Fabián Taboada – Periodista de ESPN

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