Luis Rubiales rompió el silencio y lanzó una fuerte acusación tras el escándalo: "He sufrido un..."
Luis Rubiales continúa suspendido por la FIFA, luego del escandaloso episodio ocurrido en la final del Mundial femenino en la que la Selección española se consagró campeona y en el marco de la entrega de medallas, el dirigente besó a la futbolista Jenni Hermoso.
Este viernes, y luego de varios capítulos que escalan el conflicto, Rubiales rompió el silencio y lanzó una fuerte acusación luego de que el Tribunal Administrativo del Deporte de España calificara al episodio como una "falta grave" e iniciara un expediente en su contra.
En el comunicado, expresó: "Me preocupa especialmente que algunos de quienes deben proclamar y contribuir a garantizar la separación de poderes en nuestro país se empeñen en tomar parte y presionar en mi contra, en lugar de dejar que la justicia actúe con todas las garantías, manteniéndose al margen".
Luego, acusó: "Durante todo este periodo he sufrido un linchamiento político y mediático sin precedentes del que me he mantenido totalmente al margen. No solo a nivel nacional sino mundial".
Sin embargo, en el extenso comunicado reconoció: "El pasado día 20 de agosto cometí algunos errores evidentes, de los que me arrepiento sinceramente, de corazón. Es verdad que por tales errores he pedido perdón porque era justo; y ahora lo vuelvo a hacer con humildad. Lo hago convencido y con el propósito de mejorar. He aprendido que por grande que sea la alegría y profunda que sea la emoción, incluso cuando se gana un Mundial, a los dirigentes deportivos se nos debe exigir un comportamiento ejemplar, y el mío no lo fue".
"Por tanto reitero, una vez más, mis disculpas por ello a las futbolistas, federación y demás estamentos del fútbol de manera clara, rotunda y sin paliativos. También a los aficionados al fútbol y a todos los que se hayan podido ofender por mis actos", añadió.
Sin embargo, Rubiales volvió a insistir con el supuesto consentimiento otorgado por Hermoso antes del beso: "La espontaneidad y felicidad del histórico momento, nos llevó a realizar un acto mutuo y consentido, producto del gran entusiasmo. En ningún momento hubo agresión alguna, es más, tan siquiera hubo la más mínima incomodidad, sino un júbilo desbordante en ambos".