Juan Martín González: de Pumita a jefe de manada
Juan Martín González viene a lo lejos y mete miedo. Ha crecido ese espigado nene que creció con los colores rojo, blanco y azul cruzándole el corazón, y de qué manera. Cuando se acerca, sigue teniendo en su cara la inocencia de un adolescente. Es que, a fuerza de ser sinceros, Juan Martín González es eso: un pibe de 22 años que debería estar estudiando alguna carrera o trabajando en un maxi kioscko de la Arístides para ganarse unos mangos. Pero no. Juan Martín González juega como un grande y su futuro se nos escapó de la proyección.
Luego de una temporada en Europa que para él fue muy importante con London Irish (problemas del equipo al margen) y con la camiseta de Los Pumas ya impregnada en la piel, JM volvió a Mendoza después de un millón de millas acumuladas y no pudo ocultar sus sensaciones: "Estoy muy contento de poder estar acá, disfrutando cada momento. Ojalá me toque estar el día del partido". Habla así, Juan Martín González, lo justo y necesario, el resto de su vocabulario lo desglosa en la cancha.
Hay un flashbak que lo atraviesa en la previa de un partido de esta magnitud: el 27 de Agosto del 2022, ese día que el tipo decidió entender que ya era maduro y que su vida no eran las bolillas para rendir alguna materia, sino ese ingoal que lo ve aterrizar para marcarle un try ni más ni menos que a esos temidos hombres de negro en un partido que será histórico por la victoria nuestra.
Los medios del mundo hablan maravillas de él, y a decir verdad, no hace falta tener que escuchar a esa prensa en otro idioma para entender que estamos en presencia de esos talentos que acá en Mendoza pasan como el cometa Halley (no cada 99 años, pero casi) y que por suerte, tendremos el privilegio de verlo emocionarse con el himno por largo tiempo.
Y Juan Martín González para mi que no se da cuenta que su vida es un video juego que maneja con un jostyck al que nunca le sale insert coin. Digo, demasiadas emociones condensadas en tan poco tiempo parecen una realidad virtual que su talento se encarga de traer a este plano: "Soy consciente de todo lo que me ha tocado, pero trato de vivir el día a día. Agradezco las palabras de la gente y sigo enfocado en un objetivo que es poder estar acá". Así, tranqui, como si todo fuese tan normal.
