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Joaquín Sastre: "Hoy, mi deseo más genuino como DT es ascender con Gimnasia"

Más allá de las derrotas en las últimas fechas, el DT de Gimnasia y Esgrima se mantiene con fe y sabe que tiene con qué pelear un ascenso. En un mano a mano con MDZ, el cordobés de 35 años habló del presente de su equipo, de su camino como entrenador, de los miedos y de sus sueños como profesional.

Joaquín Sastre nació hace 35 años en Villa Dolores, Córdoba. Su facilidad por la contabilidad, las matemáticas y su capacidad para estudiar lo llevaron a conseguir rápidamente el título de Contador Público. Comenzó a desarrollarse con éxito en su profesión pero al poco tiempo se dio cuenta de que no sentía propio ese lugar, que estaba para otra cosa. Y fue en busca de su sueño: ser entrenador de fútbol. 

¿Cómo lo hizo? Con decisión, con convicción, con responsabilidad y con la pasión que se necesita para ir detrás de lo que uno desea, cueste lo que cueste. Renunció al trabajo, viajó, volvió a su provincia y buscó la manera de sobrevivir mientras hacía el curso de DT. 

Después de algunas experiencias como ayudante de campo, surgió la posibilidad de dirigir al primer equipo del Gimnasia y Esgrima en la segunda categoría del fútbol argentino. Y ahí está, haciendo sus primeras armas con un plantel que sueña con cosas grandes.

- Joaquín, comencemos por el presente y por este momento que imagino que están disfrutando mucho, después de un arranque más complicado en el torneo…
- Es así. Nosotros arrancamos un proceso muy nuevo, trajimos 26 refuerzos, fue una apuesta grande para mí quedarme en el puesto, sabiendo que tenía mucho por ganar pero también mucho por perder porque el ciclo anterior (con Lucas Marcogiuseppe como DT), del cual yo participé como ayudante de campo había sido exitoso y siempre cuando uno va a continuar un proceso exitoso tiene su costo. Ahora estoy aprendiendo a disfrutar un poco más, lo que puedo. La función tiene mucha exigencia. Siempre Luca me decía que no es lo mismo ser uno que dos y ahora estoy sintiendo la diferencia. Pero estamos en un buen momento, es un grupo muy sano que atravesó mucha adversidad y, como dice Nietzsche, “lo que no mata te fortalece”, así que estamos fuertes y en puestos de reducidos (NdR: la entrevista se realizó antes del encuentro con Güemes) y ya cumplimos la fecha libre y eso nos da un margen en la recta final, que va a ser exigente.

- ¿Qué análisis hacés de la zona, porque están todos muy juntos? ¿Es mejor o es peor para ustedes, en el contexto del rendimiento que está teniendo tu equipo?
- Yo creo que la zona es muy pareja como decís. Estuve mirando los números y en la otra zona, entre el primero y el último que clasifica hay 15 puntos y en la zona nuestra hay 6 puntos. Yo siempre tuve en claro, cuando nos tocó estar segundos, antes de quedar libres, que había que mirar más al noveno que al primero, porque hay que despegarse del último que clasifica. Y después sabiendo como se está dando el torneo, ganas dos partidos y podés quedar primero. Creo que es parte de la paridad. Para nosotros, que sea tan parejo le da valor a la cantidad de empates que tuvimos, sobre todo en la primera parte, en ese tiempo que tuvimos de adaptación.

Joaquín Sastre en una práctica del Lobo.

- Te deja trabajar tranquilo el hecho de no perder tantos partidos, más allá de los empates…
- Exactamente, el hecho de no perder y de que las derrotas hayan sido todas por un gol… Yo tranquilo nunca estoy, es la realidad, pero si confiado de que nosotros solamente dos rivales nos han hecho dos goles. Somos un equipo que compite. Podemos tener un mal día, pero siempre estamos en partido hasta el final, como nos pasó contra Patronato, que hasta tuvimos posibilidades de empatarlo. Eso te vuelve confiable y en el largo transitar del torneo elijo eso, competir y tener posibilidades contra todos y que ningún rival te supere. Yo siempre tuve en claro que de los 11 empates que tenemos, más de la mitad hemos merecido ganarlos, entonces, el rendimiento siempre te deja un margen de confianza.

- ¿Qué análisis hacés de tu propio equipo? ¿Te imaginabas esta campaña con este plantel?
- Yo tenía en claro, y lo hablaba desde el comienzo con Fernando (Porreta, presidente de Gimnasia) que era un equipo de proceso. De por si, ya el hecho de traer la cantidad de refuerzos que tuvimos que incorporar, sumado a eso que trajimos muchos proyectos. Te diría que el 70% del plantel tiene contrato por más de un año para evitar que suceda lo que sucedió este año, que se fueron todos, incluso algunos sin rédito económico para el club, como es el caso de Santi Solari y Lucas Arce, que están en Primera pero al club no le quedó nada. Hoy en día, vos sabés que si hay un jugador que rinde el club al menos tiene la posibilidad de negociarlo al menos y el que se lo quiera llevar te deje algún rendimiento económico. Es un equipo en proceso. Yo soy muy consciente, porque el fútbol es esto, de que a algunos jugadores no los voy a alcanzar a disfrutar, porque son sus primeras armas en la categoría, como es el caso de Robertino Seratto, que viene de un Federal A, Nahuel Barboza que viene de jugar un torneo regional, Fabri Acosta que viene de la C. Son chicos que tienen un proceso de adaptación porque se entrena diferente, se compite diferente. Y todo eso lleva una adaptación, no es de un día para otro. Sabíamos que los primeros 6 meses iba a ser eso, un proceso de adaptación y lo hemos superado con creces. No nos conformamos pero le damos valor a lo que estamos haciendo.

- ¿Cómo analizas las campañas de la Lepra y de Maipú? ¿Te ha sorprendido el laburo sobre todo de Luis García?
- Con Luis somos de la misma edad, me siento muy identificado con él. Me gustan como juegan los dos equipos. En el caso de Independiente siempre digo que hay que darle mérito a Ever Demaldé, que fue quien armó el plantel, porque hay ciertos jugadores que nosotros también sondeamos, entonces siempre supe que era un plantel dinámico para su idea, en ese momento, que se adapta a la de Alfredo ahora. Y Maipú creo que tiene la gran ventaja de haber sostenido una buena base del torneo pasado. Eso es tener bien en claro hacia donde querés ir, porque a pesar de no haber clasificado el torneo pasado, sostuvo una base de 9 jugadores titulares y, con Luis, una línea de lo que venía haciendo Juan Manuel Sara. A Luis lo admiro, fue una apuesta grande que hizo el Deportivo Maipú y está a la vista que le ha salido muy bien. Me siento muy identificado en sus formas, tenemos historias muy parecidas y por eso siempre uno quiere que le vaya bien. Ninguno de los dos tuvo la posibilidad de ser jugador profesional, sabemos que hay cierto prejuicio con eso y que le esté yendo bien me alegra mucho.

El DT mensana en la redacción de MDZ.

- ¿Creés que de a poco se va dejando de lado ese prejuicio?
- Creo que ya hubo entrenadores anteriores a nosotros que lo demostraron. Sampaoli o el mismo Bielsa que tocó el profesionalismo pero que no se sostuvo en la elite, Beccacece también son entrenadores que desterraron un poco el prejuicio. Eso es cuestión de tiempo y que puedas demostrarle al jugador, ayudarlo a mejorar. El jugador te saca la ficha rápido. Si lo ayudás a mejorar y se da cuenta de que no sos un versero, que tenés herramientas para ayudarlo ahí nomás todo ese prejuicio queda en un mito. Obviamente que está, pero el hecho de haber transcurrido más de 6 meses en la profesión y que nos esté yendo bien, habla de que el jugador te valora. El haber sido exjugador te abre puertas mucho más fácil que a nosotros, pero es cierto que eso hay que sostenerlo. Mi ayudante es exjugador y siempre me pregunta “cómo aprendiste tantas cosas”, y yo le digo que, “mientras vos jugabas, yo me preparaba”. Yo siempre tuve en claro que si quería generar una oportunidad necesitaba sí o sí prepararme, capacitarme. Eso después hay que saberlo transmitir y ese es el desafío que yo tenía ahora.

- ¿Cómo fue el momento en el que decidiste dejar tu carrera como Contador para meterte de lleno en el fútbol?
- Lo primero que siempre digo es que no me arrepiento del título que tengo. A pesar de que hoy no tiene nada que ver lo que estudié con lo que estoy haciendo, sí habla de un perfil y esto siempre lo tuve en claro: el hecho de tener un título universitario siempre me preparó más que para la carrera en sí, para la vida. Tener un título habla de un perfil de persona también, de responsabilidades, de haber dedicado muchas horas a recibirme. Siempre tuve el bicho de no haber sido jugador profesional y la vida me fue llevando a estudiar lo que tenía facilidad, que era la Contabilidad. Pero nunca lo sentí propio. Por ahí tenía un mandato familiar, de estudiar, y tampoco reniego de eso porque los padres siempre quieren lo mejor para sus hijos y mis padres me dieron esa posibilidad, pagarme un departamento en Córdoba mientras estuve estudiando. Siempre tuve un sentido de la responsabilidad muy marcado y un deber ser demasiado fuerte, entonces siempre tuve una autoexigencia importante y eso me llevó a que nunca me fuese mal en la carrera para poder plantearme todo antes. Me recibí y trabajé un año y medio en dos facetas distintas de la profesión a ver si encajaba. Cuando decidí dar el portazo estaba trabajando en una empresa muy conocida a nivel nacional y hubo un episodio que me marcó: fue un llamado de Bielsa que tuve en su momento y calculo que él ni debe saber el impacto que generó en mi vida eso. Yo le había mandado una carta y me fui a Bilbao, él estaba allí. Y justo Luca estaba en ese cuerpo técnico, ahí lo conozco a él y después la vida nos juntó en Gimnasia. Renuncié a ese trabajo, y me fui a ese viaje buscando escapar de eso que no sentía propio. No estaba pleno y no estaba dispuesto a sacrificar mi vida, mi tiempo por plata. Y volví de ese viaje con la cabeza dada vuelta, diciéndome “por qué no”, y que me iba a animar, sabiendo que iba a tener que remar muchísimo, porque tenía la vocación, la intensión, la pasión, pero no más herramientas que esas, porque no era exjugador ni hijo de nadie. Y arranqué así, con un salto al vacío y hoy me encuentro acá.

- ¿Y tu familia que te dijo en ese momento? ¿Disfrutan ahora?
- No fue fácil. Mis viejos están en Villa Dolores y ahora sí, disfrutan. Yo fui siempre más desprendido. Nosotros somos 4 hermanos varones y yo fui el que me la jugué. Si hubiese estado un poco débil quizás no lo hubiera soportado, porque no era fácil. Después me la rebusqué porque tenía en claro hacia donde quería ir pero no tenía recursos económicos, sólo ahorros para bancarme un tiempo. Pero tenía en claro que no quería volver a trabajar de contador. Así que me la rebusqué de miles de formas para poder sobrevivir e ir haciendo el curso de técnico. Después me empezaron a llegar propuestas de gente que se había enterado de mi historia y, a los 24 años, obviamente hasta sin cobrar un sueldo, arranqué y nunca me faltó trabajo. El título de contador me habilitaba para ser docente así que durante bastante tiempo daba clase en colegios secundarios a la mañana. Y eso me encantó, porque de ahí saco cosas que si me sirven ahora, como el vocabulario, la formación. Son herramientas que me dio el título. Cómo comunicarse, la pedagogía, cómo enseñar o explicar un trabajo, para las charlas técnicas. Obviamente no tiene estricta relación pero si te da herramientas. Me gustaba, de hecho me costó dejar.

- Ahora, cuando las cosas te están saliendo bien, ¿tenés algún miedo?
- Vi tu entrevista con Luis García y me sentí muy identificado con él cuando decía que tenía miedo de volver a la fábrica. La realidad es que sí, que uno ha estado ya en el fútbol, fui ayudante en Estudiantes de Río Cuarto, y con Luca el año pasado, era desafiante estar en el lugar en el que estoy ahora. Sabía que era un desafío muy grande y el miedo era ese, no tengo drama en decirlo porque lo sentía: en la pretemporada, cuando las cosas no salían bien, decía “bueno, no soy para esto”. Soy más para ser ayudante. Fue un trabajo intenso fuerte, aferrarme a mis inicios, a lo que siempre soñé y después las cosas fueron fluyendo. Tengo un muy buen grupo humano y los chicos siempre me ayudaron mucho porque es mi primera experiencia y necesitaba aferrarme a mis jugadores. Y ellos me decían; “Tranquilo que todo va a estar bien, vamos a arrancar”.

El plantel del Lobo, tras un entrenamiento en Potrerillos.

- ¿Te considerás una persona con la confianza necesaria para sobrevivir en este ambiente?
- Creo que lo he ido construyendo. Es una de las grandes diferencias entre el rol de entrenador y el de asistente. En el entretiempo, por ejemplo, da lo mismo siendo asistente si hablás o no hablás, como entrenador no. Me acuerdo en el entretiempo ante Defensores de Belgrano que estábamos con un jugador menos, y yo sabía que era un partido importante, más allá de que nadie vino a decirme que era mi último partido, pero uno internamente lo sabía. Tenía que salir a arengar y sos dos pasás desapercibido y acá tenía que salir a transmitir confianza y a decir que todo va a estar bien sabiendo que es difícil. Y creo que en ese momento sacás a relucir un montón de cosas que decís: “Che, las tengo”. En situaciones límites, y por eso me gustan los planteles con hambre, sacás un plus. Creo que eso se va adquiriendo y vas aprendiendo cosas a medida que te van sucediendo. Vas construyendo tus formas y tu personalidad día a día. Creo mucho en los hábitos y en otras cosas que nos hacen cada vez mejores.

- Hoy, cuando mirás hacia atrás ¿qué sensaciones se te vienen a la mente?
- Por momentos satisfacción, porque estoy en un lugar de privilegio. No tomo mucha consciencia de todas maneras. Me cuesta mucho el disfrute. Si creo que va a haber un momento para eso. Por momentos sí tomo consciencia y digo: “¡Guau, es un montón haber llegado hasta!”. Obviamente no me conformo ni mucho menos, siento que para nada es mi techo, pero el hecho de que haya clubes que se hayan interesado en mí, demuestra que algo bien hemos hecho, que hay gente que valora lo que hacemos y eso te genera un poco de empoderamiento, de satisfacción y de pertenecer con lo que hiciste hasta el momento. Hay que defenderlo a diario. Yo siempre digo que para jugadores y entrenadores, cada práctica es una oportunidad para aprender, para generar cosas nuevas.

- ¿Qué deseos inmediatos tenés en tu carrera y que sueños?
- Yo deseo ascender con Gimnasia y siempre le digo a los chicos que esto no es soñar sobre algo que no tiene una base. Ojalá que se nos pueda dar este año o cuando sea. Es mi deseo más genuino hoy porque no lo veo algo inalcanzable, porque tenemos recursos, tenemos con qué. A todos los rivales les hemos jugado de igual a igual. Creo que tenemos sobre qué asentarnos para buscar, no soñar, buscar ascender. Y si no, yo siempre digo que el liderazgo es un servicio y siempre lo veo así. Yo lo siento así, ojalá pueda servir lo que más pueda en el lugar en el que me toque estar, el mayor tiempo posible y que eso me permita crecer profesionalmente, porque quieras o no, siempre el desafío es dirigir en Primera y después poder dirigir afuera. Pero quiero ir de a poco.

La entrevista completa