Énzo Pérez: el símbolo de Mendoza en la Selección argentina
El 1 de octubre del 2010, Énzo Nicolás Pérez se estrenaba con la Selección argentina absoluta ante Ghana. Tenía apenas 22 años y su carrera empezaba a explotarle en los pies. En el banco estaba un tal Diego Armando Maradona, que tuvo la idea de armar un representativo con jugadores locales, una maniobra que terminó más premiando a glorias locales que sirviendo para potenciar a potables convocables al primer equipo.
-
Te puede interesar
Federal A: San Martín no levanta y FADEP sigue sin encontrar el rumbo
El arquero de ese triunfo fue Diego Pozo y es importante destarcarlo porque no son tantos los ejemplares nacidos en Mendoza que se visiteron con la camiseta más linda de todas. De hecho, en los últimos veinte años los ejemplos escasean. Ni Gabbarini, ni Neri Cardozo, ni Franco Di Santo, ni Pity Martínez ni Esteban Andrada lograron asentarse y tener rodaje. Quizás Ramiro Funes Mori fue el otro nombre local que se le parezca, aunque por importancia, el Melli corre de atrás a Pérez (jugó Copa América pero no Mundial).
Ese ítem lo pone en la galería de unos pocos mortales y en una acotada galería de jugadores mendocinos que se dieron el gusto de escuchar el himno en la máxima cita futbolística junto con Luis Irañeta (Italia 1934), Francisco Lombardo (Suecia 1958) y el mencionado Diego Pozo (2010).
La estadística personal de Énzo dirá que jugó apenas 26 encuentros oficiales para Argentina, de los cuáles 12 son amistosos, 8 por Eliminatorias y 6 en Mundiales. Justamente, sus presencias en Brasil 2014 y Rusia 2018 son las marcas que el mediocampista llevará para toda su vida, principalmente con el segundo puesto conseguido en el Maracaná.
La lesión de Ángel Di María en cuartos de final contra Bélgica cambiaría su vida deportiva para siempre. El mendocino ingresó a los 33 minutos para convertirse en una pieza clave rumbo a la gran final con Alemania. Esos 224 minutos le permitieron ganarse un lugar en la mesa de los pesos pesados y tener el privilegio de haberse colgado una medalla de plata en el torneo VIP ecuménico.
Su ciclo siguiente con el inestable Jorge Sampaoli tampoco lo tenía adentro de los citados para Rusia 2018 pero la lesión de Manuel Lanzini le abrió un lugar y tuvo que interrumpir sus vacaciones para jugar su segunda Copa del Mundo. Las formas fueron las mismas en el camino, no así el desenlace: entró tras el empate con Islandia para jugar de corrido hasta la eliminación versus Francia.
Esa elimiación imprevista y temprana fue su última función vestido de argentino. Y hoy, tras tantas concentraciones con nulos mendocinos en la danza de nombres, asalta un poco la nostalgia. Por eso, mientras Énzo Pérez transita el epílogo de su carrera y a pocas horas de volver a ver al mejor seleccionado del planeta, no está mal recordarlo. En definitiva, es un embajador único en la historia del fútbol provincial.