Presenta:

Matías Contreras, el heredero del vuelo del Cóndor en el ciclismo mendocino

El mejor pedalista de nuestra provincia en la Vuelta de Mendoza crece a pasos agigantados: "No puedo creer el momento que estoy viviendo" ¿Nace una leyenda?
Matías entre papá y mamá, sus grandes sostenes.
Matías entre papá y mamá, sus grandes sostenes.

Matías tiene apenas 19 años y portación de apellido. En su DNI figuran nueve letras que lo marcan a fuego. Y si bien es cierto que del lado de sus ramas del árbol genealógico el legendario Cóndor no tiene ni siquiera un parentesco de lejos, que a su nombre le siga el apellido Contreras es una herencia tan fuerte como el camino que empieza a abrir con sus pedaleadas.

De su lado también el ciclismo corre por las venas: papá Juan Manuel y sus tío Fabián, Rubén y Raúl fueron corredores e integraron el ex equipo Amaru, pioneros en Mendoza. De ahí sí se explica parte de su incipiente talento, que claro, a fuerza de trabajo, va puliendo día a día.

Este pichón de crack acaba de dejar una huella indeleble en la reciente Vuelta de Mendoza, siendo el mejor en la categoría Sub 23, el séptimo en la clasificación general, el número uno de los mendocinos y el dos del país. Sí, demasiado galardones para una vitrina que de a poco se va poblando.

Todavía asimilando su tamaña actuación, Contreras dejó sus sensaciones, todavía a flor de piel: "Estoy muy gradecido a mi familia. A mis viejos que me siguen a todos lados, a mi entrenador Juan Manuel Aguirre que me banca en todas y al equipo de San Carlos que confió en mí. Lo que viví fue algo inolvidable".

La bici y la montaña, dos costumbres en su vida (Foto: Yanten).

A todos sus logros, hay que agregar el último título del Campeonato mendocino de pista y el tercer lugar en el certamen local de ruta: "Si bien los logros conseguidos son importantes, ya estoy pensando en lo que viene, que será el certamen argentino a disputarse en marzo en nuestra provincia" (del 23 al 26 de marzo).

Con una vida deportiva por delante, Matías sabe que el camino está en ir paso a paso, sin saltearse etapas en el proceso, aunque si las vaya superando en lo deportivo: "Quiero seguir creciendo en el ciclismo y trabajo todos los días de mi vida para lograrlo". Con las alas desplegadas, su vuelo empieza a tomar forma.