La importancia del título en Qatar para el deporte argentino
Argentina levantado la Copa del Mundo de fútbol en Qatar 2022 fue, sin dudas, una de las máximas epopeyas del deporte nacional en toda su historia. Claro que el contexto la hicieron casi de película: Messi tocando el cielo con las manos, los penales, la final con Francia y todos los condimentos dignos de ficción, pero con el correr del tiempo, esa medalla de oro toma más relevancia por los resultados del resto de las disciplinas en sus respectivos mundiales.
El 2023 tuvo en su incipiente camino dos certámenes ecuménicos: el de hockey sobre césped en La India y el de balonmano en Polonia-Suecia, ambos para la rama masculina. En ambos, nuestro país logró sortear la primera instancia y teminó eliminado en la fase siguiente.
Los Leones terminaron segundos en la zona y en la apertura de los play-offs quedaron rápidamente fuera tras caer en los penales australianos con Corea del sur, mientras que los Gladiadores sortearon la primera instancia de manera agónica con el triunfo en el partido final del grupo contra Macedonia del norte pero tampoco pudieron superar la segunda instancia, donde cayeron con Alemania y Serbia (solo vencieron a Qatar).
Haciendo un poquito de historia, cuesta recordar rápidamente títulos a nivel planeta para nuestros deportes colectivos. Sacando al hockey sobre patines (ganó cinco títulos en damas y otros cinco en varones), al resto de las disciplinas el primer lugar del podio no es algo que le ocurra seguido.
En varones, tenemos dos estrellas en fútbol de salón (1994 y 2019) y una en básquet (1950), tenis (2016) y sóftbol (2019), más las dos logradas por las Leonas en el hockey sobre césped femenino (2002 y 2010). No hay más. Deportes como el balonmano, el rugby o el vóley no han logrado nunca ser los mejores en sus torneos, marcando la lejanía que tiene Argentina para convertirse verdaderamente en una potencia.
La agenda tiene por delante para este 2023 mundiales de fútbol, fútbol de salón y balonmano femenino y básquet, rugby y fútbol de salón masculino. Independientemente de los resultados, la estadística marca que a lo largo de la historia, ser los mejores ha sido pasajero y esporádico.
