El Malvinas Argentinas, testigo de un subibaja de emociones en otra gran noche de Boca

El Malvinas Argentinas, testigo de un subibaja de emociones en otra gran noche de Boca

El equipo del Negro Ibarra jugó dos veces en cinco días en Mendoza, un hecho inédito, y el público volvió a decir presente. Festejó la eliminación de River y cerró una semana perfecta que le permite seguir soñando con ganar todo lo que tiene en juego.

Diego Zárate

Diego Zárate

dzarate@mdzol.com

Mendoza vivió un hecho inédito ya que en apenas cinco días Boca jugó dos veces en la provincia. El pasado viernes por la Liga Profesional y esta noche disputó los cuartos de final de la Copa Argentina en un Malvinas que presentó un marco imponente ya que tanto Godoy Cruz, como Quilmes, también pusieron la cuota necesaria para que ambos duelos sean una verdadera fiesta.

Desde temprano, el Parque General San Martín se fue tiñendo de azul y amarillo. Cientos de micros arribaron para ver al Xeneize y cuando las puertas del estadio se abrieron, no tardaron en ingresaron para trasladar su pasión a las tribunas. El partido, también, tuvo su cuota emotiva ya que antes de comenzar se realizó un minuto de silencio por el fallecimiento de Paola Fleitas, quien perdió la vida en el trágico accidente que sufrió uno de los colectivos en la Ruta 7.

Luego, con el pitazo inicial, la algarabía retornó y en cada cántico se acordaron de River, quien fue eliminado del certamen a manos de Patronato de Paraná y frustró la chance de tener un superclásico en las semifinales del certamen federal. En los primeros minutos Quilmes lo sorprendió, pero Darío Benedetto apareció para poner todo como al principio y luego fue el pibe Gonzalo Morales quien venció la resistencia del arquero cervecero para dar vuelta la historia. 

En el segundo tiempo la tensión aumentó y la euforia se calmó. Los primeros minutos fueron los quilmeños quienes no paraban de cantar y del otro lado vivían el partido expectantes, esperando que algo más suceda. Se iba de la cancha Darío Benedetto, quien se llevó una merecida ovación, y minutos después Luca Langoni comenzaba a sentenciar la historia.

Pero, los desubicados de siempre, empañaron la fiesta y quisieron volverse protagonista. Fueron veinte minutos de incidentes entre la Policía y parte de la hinchada de Quilmes. Cayeron todo tipo de proyectiles y tuvieron que frenarlos tirando agua a la popular, con alguna bala de goma al aire para avisar que podía ponerse peor la cosa. Por fortuna, los ánimos se calmaron, el partido siguió y Boca cerró una semana que le permite seguir soñando con ganar todo lo que está en juego. Como dice el título, fue una noche con un subibaja de emociones que terminó siendo perfecta para un equipo que no luce, pero que siempre gana. 

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