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Horacio Cunietti, el mendocino que subió 66 veces el Aconcagua

En una fecha especial para la actividad, repasamos la historia de Horacio y su vida ligada a las cumbres. Sus inicios, el legado familiar y las marcas que derribó poniendo en riesgo su vida.
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El 5 de agosto se celebra el día del montañista. La fecha se debe a que en el calendario cristiano se recuerda a “Nuestra señora de las nieves”, patrona de las actividades de montaña y venerada por esta causa hace más de 1600 años. Para Mendoza no es una fecha más. La presencia del Aconcagua (el pico más alto del continente) y otros tantos lugares únicos en cada rincón, hacen una comunión especial con los que aman la discilplina. 

Horacio Cunietti le dedicó su vida a la montaña, pasión que heredó por su familia. Su padre era aviador y su primo fue su primer maestro en la escalada. En esa antesala a su tremenda carrera se explica parte de su amor por el deporte, algo que él se encargó de seguir alimentando con el paso del tiempo, dejando su huella en el Club de andinistas de Mendoza.

Entre sus marcas personales tiene el privilegio de lograr 66 cumbres en el Aconcagua, su lugar en el mundo. Allí vivió experiencias inolvidables pero ninguna como la primera vez, en el año 1986. Además, es el único en subir el pico más alto de América en invierno tres veces, llegando a soportar 60 grados negativos.

A nivel mundial, la cumbre del mítico Everest sin dudas que es otra de sus grandes vivencias. Hizo buena parte del trayecto sin la ayuda de oxígeno pero la recta final hacia la cima decidió encararla con asistencia artificial: "Poder hacer la expedición es muy costoso, cerca de 50 mil dólares, no podía darme el lujo de fallar por el oxígeno sin hacer cumbre porque quizás no tenía la oportunidad de volver otra vez", cuenta Cunietti. La llegada a lo más alto de Denali, en Alaska (el pico más alto de América del Norte) y la expedición de argentinos al Himalaya en 2004 son parte de un CV único.

Más allá de todos sus logros y las marcas personales para Horacio la montaña tiene un lado único: "Es un sitio donde, de alguna manera, ponés en riesgo tu vida pero a su vez es un lugar para superarte a vos mismo y que te permite reflexionar en varios pasajes. Sos algo minúsculo en una inmensidad, no hay ego que valga".