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La estética y la épica: el giro total de una Selección que enamoró a un país

Messi y la Selección argentina confirmaron en Qatar 2022 que se puede jugar, meter, salir de dificultades y empatizar. La unión de lo mejor de Messi y Maradona.
Messi lidera un equipo que juega y es resiliente. Foto: Twitter Selección Argentina
Messi lidera un equipo que juega y es resiliente. Foto: Twitter Selección Argentina

Durante años hubo un debate ya saldado en Argentina; una discusión que no era solo futbolística sino cultural. ¿Messi o Maradona? Lionel Messi representaba la belleza total como futbolista, la corrección política afuera de la cancha y la humildad en la vida cotidiana. Maradona el artista rebelde, incorrecto y por momentos salvaje. Messi era la estética; Maradona la épica. Pero ha cambiado, para mejor. 

Messi es el héroe de los niños. 

En el Mundial Qatar 2022 Messi y el equipo argentino unieron las dos virtudes. La belleza del juego de potrero que permite que un hombre de 35 años corra, amague, haga una pausa y lance un pase sin mirar y la guapeada de correr hasta el último minuto aún con una lesión. Que no preocupe una derrota que en otro momento hubiera sido humillante, ni bajar los brazos ante una piña dada sobre el sonido de la campana; que el equipo es más importante.

Las lágrimas de Aimar en el banco, la sonrisa contagiosa y pícara de De Paul, quien en una frase resumió hace una semana algo complejo de explicar: “Los argentinos se van a levantar felices durante una semana”, decía con simpleza tras ganar un partido. Tiene razón: el éxito trasciende lo deportivo y penetra en la piel. No cambia la realidad, ni hace olvidar lo que el país vive; sino que despierta alegrías que perduran, pero no eclipsan; que permiten, también, que dos desconocidos se abracen en una calle convertida en peatonal sin que medien preguntas. Una hermandad pasajera, pero alegre. 

La Selección argentina había llegado a la semifinal con el camino limpio de campeones mundiales y esperaba a Brasil. Como en 2014, los rivales eternos quedaron en el camino; pero dejaron una historia a construir: jugar contra Croacia, una selección con una épica aún más profunda que la argentina. Pero además, la primera revancha. En 2018 Argentina perdió dos partidos; justo contra quienes jugarían la final de ese mundial. La primera “venganza” futbolística de la Selección se cumplió; tres a cero, con épica y estética. Con el sello de la construcción colectiva que hizo ese equipo.