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El Papu Gómez marcó, hubo un gol olímpico y el partido se suspendió

Betis ante Sevilla tuvo de todo en menos de un tiempo: del tanto del argentino y una joya de Fekir, pasó al escándalo con un palazo de la tribuna que impactó en Jordán que derivó en un rápido final.
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Betis y Sevilla pasaron este sábado, por los octavos de final de la Copa del Rey, por todos los estados de ánimo en apenas 40 minutos de juego. Cuando iban 1-1, una cobarde agresión desde la tribuna local en el Benito Villamarín derivó en un escándalo y en la decisión del árbitro Ricardo de Burgos Bengoetxea de suspender el encuentro.

Se jugaban 35 minutos del clásico sevillano cuando Alejandro Gómez, argentino titular junto a Lucas Ocampos -Marcos Acuña fue al banco de suplentes-, abrió el marcador para la visita. Pero el local de Guido Rodríguez lo empató a los 39 a todo trapo, con un golazo olímpico de Nabil Fekir.

Después, la vergüenza. Una enorme barra de alrededor de un metro voló desde las gradas a la cabeza del visitante Joan Jordán en pleno festejo local, desvirtuando por completo el derby. Las discusiones regaron el campo de juego y después de más de media hora, se dio por finalizado, a la espera de la decisión de las autoridades sobre cómo seguirá la serie. Hasta semifinales, los cruces se disputan a partido único.