Roger Federer consiguió una sufrida clasificación a octavos de final
A Roger Federer le hubiera molestado mucho que su último verdugo en Roland Garros, en un estadio vacío, hubiese sido alguien sin ningún tipo de estatus como Dominik Koepfer. El número 57 del ranking y sin títulos en su palmarés, se creyó por un día que podía acabar con la leyenda. Remó mucho pero cayó por 7-6(5), 6-7(3), 7-6(4) y 7-5, en 3 horas y 36 minutos.
Será la decimoquinta vez que el helvético, camino de los 40 años, dispute los octavos en París. Federer es el plusmarquista en los Grand Slam, donde con esta cuenta ya con 68 octavos, frente a los 54 de Novak Djokovic y los 50 de Rafael Nadal. Por vez primera en sus 424 partidos en Grand Slam, el suizo disputó tres juegos de desempate.
"Me encanta jugar al tenis, aun no sé cuanto tiempo, no vale la pena especular", dijo tras el triunfo, al tiempo que lamentó la ausencia de espectadores. "Todos los partidos que juego desde la lesión me dan informaciones para ver dónde me encuentro. Me ha gustado ver que puedo aguantar tres horas y media contra un gran rival. Eso prueba que vamos por el buen camino", agregó.
El lunes espera un 'top10' como Matteo Berrettini, verdugo el sábado del surcoreano Soonwoo Kwon por 7-6(6), 6-3 y 6-4. El trabajo y el rodaje que necesitaba para sentirse competitivo en Wimbledon ya está hecho. De esta forma, se convirtió en el primer italiano que alcanza los octavos de final en los cuatro grandes.


