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Silbando bajito, Argentina se afianza y los números la avalan como nunca

Con la victoria ante Bolivia, la Selección sumó su tercer triunfo consecutivo y alargó su invicto a 17 partidos sin perder, algo que no sucedía desde hace casi 20 años. Pese a las críticas, Argentina se afianza de atrás hacia adelante y se anima a soñar.

La Selección argentina cerró la primera fase de la Copa América cumpliendo con lo que se esperaba en la previa, por las obligaciones con las que carga más por historia que por actualidad, logrando una buena goleada ante Bolivia en la que ratificó el trabajo que viene haciendo desde la doble fecha de Eliminatorias previa al inicio del torneo continental.

Al equipo de Lionel Scaloni aún le quedan cosas por mejorar, sin embargo por ahora dejó atrás los errores que pagó caro en los últimos partidos por la clasificación al Mundial, ante Chile y Colombia, y el debut copero nuevamente ante los trasandinos, en los que mereció ganar pero le dio vida a sus rivales al no liquidar los encuentros cuando tuvo la oportunidad y por equivocaciones individuales que a algunos les costó el puesto.

Messi anotó dos, a Lautaro se le abrió el arco y la Selección se anima a soñar (AFA)

Para empezar, pese al potencial ofensivo con el que cuenta el DT con pesos pesados como Lionel Messi, Ángel Di María y Sergio Agüero, por nombres y por jerarquía, más el Papu Gómez y Nicolás González, quienes rindieron en gran nivel cuando les tocó jugar, sin olvidar a Lautaro Martínez, que volvió al gol en el momento justo, Argentina se fortaleció de atrás para adelante, como decidió hacerlo en su momento, con mucho éxito y salvando la enorme distancia, Alejandro Sabella.

Así, tejió tres victorias consecutivas en el cierre de la primera ronda, ante rivales siempre complicados como Paraguay y Uruguay, sin recibir goles, y la de anoche ante Bolivia en la que no pudo mantener la valla en cero pero el gol llegó cuando el partido ya estaba liquidado.

Las estadísticas muestran que la Selección argentina es el equipo que más pelotas recuperó en estos primeros cuatro partidos, con 97, haciendo un promedio de 24,3 recuperaciones por partido. Y además es, junto a Brasil y Uruguay, uno de los equipos que menos goles recibió, con dos cada uno.

En la ofensiva, la goleada de anoche le permitió llegar a 7 goles y ser el segundo equipo más goleador de la Copa América, a tres de Brasil, y su punto más fuerte siguen siendo los primeros tiempos. Es que 6 goles los anotó antes del descanso, mientras que el único anotado en el complemento fue el de Lautaro Martínez ante Bolivia, que sirvió más que nada para devolverle la confianza al Toro, que venía torcido, porque el triunfo ya estaba consumado.

La cuenta pendiente sigue siendo la regularidad. El equipo de Lionel Scaloni, a lo largo de estos cuatro partidos, ha sido dominante en los primeros 45 minutos y no ha logrado mantenerse en la segunda mitad. De hecho, ganó todos los primeros tiempos, pero cedió tres e igualó uno.

El formato de esta Copa América le permitió a Argentina tomarse el tiempo para mejorar sin la desesperación por el resultado durante la primera fase, pero se vienen los cuartos de final y ya no hay margen de error. Las falencias más graves parecen haber quedado atrás y ahora el gran desafío será no retroceder, sostener la contundencia de los primeros minutos e intentar agregarle la estocada final.

Argentina suma tres victorias consecutivas, algo que no pasaba desde hace cinco años. En aquel momento, de la mano de Gerardo Martino, entre Eliminatorias, un amistoso y la Copa América Centenario, en 2016, la racha del equipo del Tata llegó a 9 triunfos al hilo.

Finalmente, acumula un invicto de 17 partidos, algo que no sucedía desde hace 19 años y que es, además, la tercera mejor racha de la historia de la Selección argentina, quedando a apenas un encuentro de los 18 que alcanzó el equipo de Marcelo Bielsa entre 2000 y 2002, pero todavía lejos de los 31 de Alfio Basile entre 1991 y 1993.