Puro sufrimiento: así vivió Gallardo la dura derrota de River
River Plate quedó complicadísimo para la vuelta de las semifinales de la Copa Libertadores al caer anoche por 3 a 0 en el primer chico de la serie ante Palmeiras, jugado en Avellaneda, y su entrenador Marcelo Gallardo lo sufrió como nunca, poco acostumbrado a este tipo de situaciones.
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El Muñeco, como siempre, vivió con mucha intensidad el encuentro de su equipo, y sintió como una puñalada cada uno de los goles del conjunto brasileño, que logró un gran resultado de cara al partido a jugarse la semana que viene en San Pablo.
Caminando de un lado al otro, haciendo comentarios a su ayudante, Matías Biscay, y agarrándose la cabeza cada vez que River se perdía un gol, sobre todo en los primeros minutos del encuentro cuando el equipo argentino mostró cierto dominio sobre el rival.
Luego llegaría la decepción, sin poder creer el error que comete Armani en el primer tanto de los brasileños, con un desvío que dejó sin chances al arquero.
Y su cara se llenó de bronca con el segundo gol, sobre todo por la floja marca de Robert Rojas, a quien el sábado en la Bombonera le había pedido más intensidad en la marca.
En la expulsión de Carrascal se quedó congelado, y luego con los brazos en jarra miraba al árbitro, pero sin protestar por la jugada que derivó en el tercer gol de Palmeiras, con el que se agarró un instante la cabeza y se quedó en silencio sin poder creer lo que estaba viendo.
