La Bombonera desértica y en silencio, efecto colateral del coronavirus

La Bombonera desértica y en silencio, efecto colateral del coronavirus

El barrio de La Boca es uno de los sitios turísticos por excelencia de nuestra Capital Federal, con la Bombonera como uno de sus principales atractivos, y por estos días se ve un panorama nunca visto en sus calles, sin gente y en silencio como consecuencia de la cuarentena.

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La Bombonera, el mítico estadio de Boca Juniors, y las concurridas y turísticas calles del barrio porteño de La Boca donde está emplazado, lucen desoladas por la suspensión del torneo y la cuarentena obligatoria decretada en Argentina para evitar el contagio del coronavirus.

Buenos Aires alberga varios estadios icónicos para la historia futbolera: la Bombonera (Boca Juniors), el Monumental (River Plate), el Diego Armando Maradona (Argentinos Juniors), el Tomás Adolfo Ducó (Huracán), el José Amalfitani (Vélez Sarsfield) y el Nuevo Gasómetro (San Lorenzo) son solo algunos de ellos.

El Alberto J. Armando, nombre oficial de la cancha del Xeneize, suele recibir cada día miles de turistas, no sólo por su historia, sino también por su ubicación.

Emplazado en el barrio de La Boca, sitio obligado para los turistas que visitan la ciudad, en sus inmediaciones es común ver vendedores de camisetas, hinchas de otras provincias argentinas, extranjeros que se fotografían y recorren el museo y un sinfín de socios que utilizan las instalaciones. Varios locales gastronómicos y de venta de camisetas y artículos relacionados con el club completan el paisaje.

Sin embargo, una zona que suele ser concurrida y bulliciosa ahora luce los colores azul y oro vacía y muda, ya que la cuarentena obligatoria decretada por el Gobierno nacional obligó a los argentinos a permanecer en sus hogares, y al club a cerrar las puertas y suspender las actividades.

La pandemia del coronavirus hizo que las pocas personas que pasan cerca de la Bombonera sean sólo los vecinos que estén paseando a sus perros o yendo a comprar alimentos o medicamentos.

Los jugadores del equipo de fútbol masculino se entrenan en sus casas bajo supervisión del cuerpo técnico a través de videoconferencias, mientras que los hinchas, necesitados de fútbol, debieron modificar algunos hábitos.

El Gobierno de Argentina decretó la cuarentena obligatoria al menos hasta el 13 de abril, pero se espera que la medida se amplíe, con más flexibilidad, por una o dos semanas más. En consecuencia, el fútbol no tiene fecha estipulada de regreso y el presidente, Alberto Fernández, adelantó que no se volverá a jugar al menos hasta que termine mayo.

Aislados, pibes del barrio juegan a la pelota en la terraza de su edificio.

Los principales canales de televisión deportivos suspendieron su programación habitual y emiten partidos y programas viejos. Los fanáticos que tienen la posibilidad gambetean la abstinencia con partidos de fútbol virtual. Otros despuntan 'el vicio' jugando en sus hogares contra sus familiares o, de ser necesario, ante rivales imaginarios o sillas.

Mientras tanto, la Bombonera espera ansiosa el día en que pueda volver a albergar a casi 50.000 almas. Por ahora sigue vacía.

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