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Así es el control "anti tecnología" para evitar trampas

Se realiza en el final de cada especial y se utiliza para detectar si llevan encima elementos electrónicos que faciliten la navegación. Antes de la competencia se anunció que serían gravemente sancionados si pilotos o equipos buscan sacar ventaja.
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Uno de los objetivos de esta edición es erradicar a los "tramposos" para que la competición recupere el sentido de travesía. Es por eso que los roadbook se entregan quince minutos antes de cada largada y en los habitáculos de los principales pilotos se colocaron cámaras para evitar que estos se guíen por un GPS o un teléfono móvil, algo que está totalmente prohibido.

Pero además, en el final de cada especial, los pilotos se someten a otra revisión. Son recibidos por gente de la organización quienes, con un detector de metales, llevan a cabo otro intenso control para despejar dudas. Hasta el momento no se han detectado anomalías por lo que el objetivo impuesto está dando sus frutos.