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Lionel Scaloni, la mesura en medio de la vorágine

Con una AFA sin rumbo, a Scaloni le cayó del cielo un interinato al frente de la Selección mayor y no pierde la mesura mientras dirige a los pibes en España.

El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio Tapia, anunció esta semana que el DT de la Selección argentina podría conocerse recién a fin de año ya que, asegura, quieren tomarse un tiempo prudente para no decidir de manera apresurada ni seguir cometiendo el sinfín de errores que han desprestigiado a nuestro fútbol en el plano internacional.

Con sus declaraciones, Tapia intenta mostrarse cauto y enviar un mensaje de calma. Mientras, las versiones periodísticas que llegan desde la Capital Federal indican que el mandamás y su segundo (en los papeles), Daniel Angelici, están cada vez más alejados en las ideas que tienen para el futuro de la Selección nacional.

Pero más allá del mensaje, las desprolijidades siguen siendo protagonistas en la calle Viamonte. Y las mismas se desprenden de las propias declaraciones de Claudio Tapia. El Chiqui anunció ante las cámaras de televisión que Lionel Scaloni y Pablo Aimar se harán cargo de la Selección de manera interina, y segundos después explicó que no había hablado con ellos.

Preso de sus palabras, Tapia dejó entrever que en la calle Viamonte las decisiones continúan tomándose a la ligera. En España, Scaloni y Aimar fueron los últimos en enterarse de la responsabilidad que les tocará asumir al regresar al país.

Aunque sea de manera interina, tendrán a su cargo nada más ni nada menos que los primeros pasos de la renovación de la Selección. Y en los últimos años, asumir en la Selección ha sido meterse en una carnicería, y no precisamente para oficiar de carnicero.

¿Cómo evaluará la prensa de alcance nacional los pasos que den en estos meses? Si los resultados inmediatos no son buenos, ¿operarán por su destitución? Y por el contrario, si son muy buenos, ¿los mandarán al frente de batalla con una Copa América en el horizonte en menos de un año? Ni pensar qué pasaría si llegasen al torneo continental y la performance no fuese la deseada.

En medio de esta nueva desprolijidad de los dirigentes del fútbol argentino, Scaloni habla desde Valencia mientras dirige a los pibes en el Torneo Internacional de L'Alcudia y demuestra una mesura digna de imitar por los dueños de los escritorios.

"A lo mejor la gente piensa que estoy loco ahora mismo, pero sólo estuvimos pensando en el partido ante Mauritania", declaró al respecto este viernes por la noche, apenas conseguida la clasificación a semifinales del torneo. "Aunque parezca una mentira yo creo que tiene que ser así porque siempre hay tiempo para todo. Ahora mismo estos chicos se merecen el máximo respeto, sinceramente, porque para ellos es ilusionante estar acá, ganar este torneo, o por lo menos dejar una buena imagen", agregó.

""Si yo me pongo a pensar en lo que viene les estaría faltando el respeto, no sólo a ellos sino a mí mismo". Lionel Scaloni.

Máximo respeto. La reflexión de Scaloni es de una simpleza que en estos tiempos sorprende, pero no debería, sobre todo si tenemos en cuenta que con la camiseta Albiceleste el ex defensor se formó bajo una escala de valores que puso al respeto (propio, por el rival y por los superiores) por encima de cualquier resultado deportivo.

"Ojalá esto termine en algo bueno", anhela Scaloni. Y aclara "no ahora, en el futuro. Tenemos una cultura futbolística que pocos países la tienen. Si a eso le agregamos la del comportamiento, la humildad, el trabajo, seguramente volveremos a ser lo que en una época fuimos en Juveniles. Fuimos la envidia de muchos y seguramente volveremos a serlo. Pero con tiempo".

Ojalá, Lionel. Ojalá.