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¡Gracias por el fuego, Capitán!

Un 23 de agosto de 1993 fallecía Martín Grau, hoocker de Los Tordos, URC, Pumita y Puma. Una llama que sigue en nuetros días.

 Hoy recordamos a Martín Gonzálo Grau, el "Gordo" para todos los que disfrutamos de su amistad y casi hermandad. Un 23 de agosto de 1993 con 20 años se nos fue físicamente pero su legado de amistad, su alegría, sigue acompañándonos en nuestros días.

En realidad para mi el día del rugbier es el día que el nació un 24 de marzo de  1973, el " Gordo" gozaba de una fortaleza física, mental envidiables además de poseer una rapidez y habilidad poco común en un primera línea.

De chico comenzó a destacarse, a los 9 años ya había conseguido siendo su figura el Torneo Maximo Navesi ( en esa època era competitivo y se jugaba en la cancha de Marista, en El Challao). Con su división la 73 obtuvo el Torneo Vendimia en 1990 . Ese mismo año debuta en el seleccionado juvenil y en la primera de su club, Los Tordos. 

 Al año siguiente era convocado a Los Pumitas que se consagrarían campeones del Torneo de la FIRA. En 1992 fue elegido capitán de Los Pumitas, equipo que cayó en la final ante Francia. Luego formó la primera línea histórica del seleccionado mendocino - junto a su hermano Pato y a  Federico Méndez- que venció a Francia 32 a 30 en cancha de la Lepra mendocina. 

También ese mismo año fue convocado a Los Pumas para un encuentro ante España. El presente y el futuro en el rugby era de él pero el destino le jugó una mala pasada en el año 1993 y se transformó en Leyenda. 

Se organizó un partido homenaje en cancha de Independiente Rivadavia donde asistieron 15 mil personas que emocionadas recordaron para siempre no solo su juego, su grandeza adentro y afuera de la cancha, un rugbier que se logró granjear la amistad de todo el que lo trataba.

Anéctodas hay muchas, de viajes compartidos, de cumpleaños, de gestas deportivas, hoy 25 años después de su partida,  sus amigos de la camada 73 - mas de 30 ex rugbiers- lo recordarán con una gran cena en el club de sus amores, Los Tordos.

También habrá una misa a las 19:30 hs en la Iglesia de San Nicolás, de ciudad. 

Para concluir quiero compartir un poema que le redactó Francisco Ibañez, el "Panchi", uno de sus amigos de la 73:

"Gracias por el fuego, Capitán"

Por esa llama que quedó en nosotros que nos inspira y sostiene sobre todo en aquellas mañanas de escarcha donde dejabas entrever que no había otro camino mas que "salir a comerse la cancha".

Tu pensamiento era pilar y de un pilar fundamental que se sostenía en la suerto de otros 14 más "uno". Ese "uno" que por un momento pareció dejarnos de un hueco insalvable, un lugar imposible de sustituir. ¡ Pero no fue tan así! porque con el tiempo te encargaste a través de la memoria , de llenarlo con tu sonrisa, con tu vehemencia, tu picardía. Tu legado no es más que ese lugar donde reposa nuestra alegría, por eso te celebramos hoy, antes y hasta nuestro "siempre".

Gracias a tu ejemplo podemos enseñarle a nuestros hijos que para ir hacia adelante "tenes que pasarla hacia atrás" o que aquel que te tacklea duro luego te puede compartir una sonrisa en el 3er tiempo. O connotaciones interesantes como que un try es un intento y no solo una gran anotación, es el intento de llegar al otro lado y lo que vale es el camino recorrido y no el resultado de apoyar en si mismo... Y en ese otro lado estás esperando a tus otros 14 compañeros...

Dejaste el legado de que todo lo podías, desde adentro y desde afuera, de cerca y ahora desde "arriba", porque tus designios siempre fueron los mismos:" salir a comerte la cancha".

¿Que mas podemos hace  estos tristes mortales que celebrarte?, si todos tus pasos formaron un camino y todos tus gestos son una hoja de ruta. Tantas anéctodas hoy guardadas en el fondo de nuestro corazón.. suspiradas al viento en alguna mañana fría como aquellas que salíamos a debatirnos en una batalla campal llamada "rugby".

Aquellas bellas e interminables tardes en el club y de vuelta a casa pasando por los juegos de calle Colón, tu colegio sobre Belgrano y luego a tu 6ta sección.

Nunca te fuiste , porque los pilares fundamentales siempre quedan como las columnas del Coliseo Romano y aquellos arcos de medio punto de las catedrales de un Occidente lejano, siempre marcados con fuego, con tu fuego inagotable. 

Gracias por el fuego, Capitán."