¿Realmente fue una Copa del Mundo de sorpresas?
La XXI Copa del Mundo de la FIFA llega a su fin tras un mes intenso y lleno de emociones, como cada uno de los mundiales de fútbol, y en el que la palabra sorpresa se repitió no sólo en distintos medios de comunicación, sino también en las charlas futboleras.
Sin contar el resultado de la final, pues un solo partido no cambiará la historia completa de Rusia 2018, vale preguntarse si realmente se trató de un Mundial donde primaron los eventos inesperados o si los resultados finales tuvieron más que ver con la lógica.
La primera
sorpresa fue la eliminación de Alemania en la fase de grupos. El planeta
fútbol esperaba mucho más de la Mannschaft, que se despidió con
dos derrotas y una victoria. ¿Por qué se esperaba más? No
sólo por ser el campeón defensor y contar con cuatro estrellas en
su escudo, sino principalmente porque se clasificó al Mundial
caminando: ganó los 10 partidos que disputó en las Eliminatorias,
anotando 43 goles y recibiendo apenas 4 para llegar a Rusia como la
Selección europea con mayor diferencia de gol. Además, en la
Eurocopa 2016 llegó a semifinales y también fue campeón de la Copa
Confederaciones 2017, donde ganó 4 partidos y empató uno.
Ahora, al repasar el camino de Alemania, nos encontramos con varios detalles que jugaron su papel en el destino del campeón del Mundo. La Selección de Joachim Löw arrasó en las Eliminatorias, es cierto, pero compitió en un grupo donde ninguno de sus rivales se clasificó al Mundial: Irlanda del Norte, República Checa, Noruega, Azerbaiyán y San Marino. En la Eurocopa vivió una situación similar: en la primera ronda venció a Irlanda del Norte y Ucrania y empató ante Polonia; en octavos, venció 3 a 0 a Eslovaquia (no se clasificó al Mundial); en cuartos sufrió ante Italia (no jugó el Mundial), al que superó por penales; y en semis, cuando se encontró ante un equipo como Francia, que ya venía mostrando cosas interesantes, dijo adiós. Ya en el Mundial, la Mannschaft no fue superior a ninguno de sus rivales, ni siquiera a Suecia, al que venció en tiempo de descuento gracias a una genialidad de Toni Kroos. México y Corea del Sur jugaron su juego y el campeón del mundo no supo descifrarlo.
La segunda sorpresa fue la eliminación de España en octavos, lo que viene de la mano de la clasificación de Rusia a cuartos de final. Del combinado ibérico se esperaba un gran Mundial y de hecho llegó como uno de los candidatos, a pesar de algunos altibajos. Se clasificó sin problemas al Mundial, invicta en Eliminatorias con 9 victorias y un empate, anotando 36 goles y recibiendo apenas 3, pero en la Eurocopa 2016 fue eliminada por Italia, que a la postre no lograría llegar a Rusia. Sin embargo su buen funcionamiento colectivo y el rendimiento de algunas individualidades ilusionaban con repetir lo hecho en 2010. Pero horas antes del debut fue despedido su entrenador, Julen Lopetegui, y nunca terminó de acomodarse. Mostró cosas muy interesantes ante Portugal, pero se lo empató Cristiano sobre el final; luego le costó un mundo superar a Irán y apenas igualó con Marruecos. En octavos parecía tener el partido controlado pero Piqué le regaló un penal a Rusia para finalizar igualados. Apostó al fútbol de posesión, fiel a su estilo, pero no estuvo fina en los metros finales y eso, en un Mundial, se paga muy caro. En la definición por penales falló y se despidió.
Lo de Rusia fue sorpresivo por donde se lo mire. En la previa, nadie se imaginaba que el dueño de casa llegaría hasta cuartos de final. Rusia jugó el Mundial en calidad de organizador, motivo por el cual no disputó las Eliminatorias. Los antecedentes previos no fueron buenos: en la Eurocopa 2016 quedó eliminada en primera ronda, sin haber ganado un solo partido; y en la Copa Confederaciones corrió la misma suerte, aunque se dio el gusto de, al menos, ganarle a Nueva Zelanda. A la Copa del Mundo llegó de punto, e incluso la prensa de su país auguraba un fracaso rotundo, pero cerró la boca de varios. Más allá de superar las expectativas, sorprendió también porque con muy poco le alcanzó para meterse entre los mejores ocho y hasta podría haber sido finalista, pero ante Croacia la "suerte" de los penales no estuvo de su lado.
La tercera sorpresa, para muchos, fue la eliminación de Brasil en manos de Bélgica. La previa de ambos equipos fue pareja. No tuvieron buenas participaciones en los torneos continentales, pero ambos arrasaron en las Eliminatorias y se clasificaron sin ningún problema a la Copa del Mundo: Bélgica llegó invicta con 9 victorias y un empate, 43 goles a favor y 6 en contra; mientras que la Verdeamarela terminó primera en Sudamérica con 12 triunfos, 5 empates y apenas una derrota, con 41 goles a favor y 11 en contra. Una vez en el Mundial, Brasil mostró más dudas que certezas: apenas igualó ante Suiza en el debut, venció a Costa Rica en el epílogo y las victorias al hilo ante Serbia y México insinuaban que el gigante dormido se estaba despertando. Los belgas, por su parte, mostraron el juego más vistoso del Mundial gracias a su poderío ofensivo, que disimuló por momentos algunos desajustes en el fondo, y así lograron cinco victorias de manera consecutiva.
Cuando se cruzaron, Bélgica aprovechó lo que mejor supo hacer, lastimar de contraataque, y Brasil buscó mucho desde afuera del área ya que no logró romper líneas con sus individualidades.
Para el final vale destacar la campaña de Croacia, quien por primera vez disputará la final de un Mundial. El seleccionado balcánico tuvo una Eurocopa 2016 discreta, con triunfos sobre Turquía y España, y fue eliminada por Portugal, a la postre campeón, que se impuso por la mínima en tiempo suplementario. Entró a la Copa del Mundo por la ventana, tras meterse en el repechaje en la última fecha de Eliminatorias al vencer a Ucrania, partido para el cual cambió de DT, y superar a Grecia en la repesca. En el Mundial arrancó bien arriba y luego fue mermando su rendimiento: ganó todos los partidos de la primera ronda, pasándole por arriba a la Selección argentina, y luego ganó dos series de penales consecutivas para acceder a semifinales, donde superó a Inglaterra en el alargue.
En los playoffs del campeonato bajó su rendimiento futbolístico, pero tuvo serenidad a la hora de los penales y contó con la figura de un Subasic tremendo, que superó los números de Sergio Goycochea en los penales.
Finalizado el repaso de los momentos indicados como sorpresas, cabe dividir el análisis en dos cuestiones: por un lado, las expectativas puestas en cada una de las 32 selecciones participantes, relacionadas con distintos factores como lo hecho en la previa, ya sea en Eliminatorias o en competiciones continentales, el renombre de sus individualidades y el peso de la historia; y por otro lado lo mostrado en la cancha a la hora de la verdad en el campeonato del mundo.
Dejando de lado las expectativas previas, el peso de la historia y el brillo de las grandes estrellas, que a fin de cuentas no entran a la cancha, si nos centramos exclusivamente en el juego mostrado por todas las Selecciones, Rusia 2018 fue un Mundial en el que prevaleció la lógica: quienes mejor hicieron las cosas fueron los que llegaron hasta el último día.
En este sentido, en síntesis, la única gran sorpresa la dio Croacia, que no tuvo un Mundial brillante pero tampoco fue un desastre: aprovechó los momentos justos para golpear y explotó al máximo su capacidad de manejar los tiempos en los momentos complicados.