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Doloroso estado de abandono del Malvinas Argentinas

En la final de la Copa Vendimia se pudo ver al estadio provincial en penoso estado. Las imágenes lo dicen todo.

La final de la Copa Vendimia 2017 entre Gimnasia y Esgrima y el Deportivo Maipú se vivió como una verdadera fiesta del fútbol mendocino, aunque con una cuestión que termina empañando lo que sucedió en el estadio mundialista Malvinas Argentinas. 

La perla arquitectónica de los mendocinos ya no brilla como en otras oportunidades. Ayer, en el encuentro que terminó coronando al Lobo, se pudo observar un estadio en condiciones deplorables, principalmente en ambas plateas: butacas rotas y pedazos de plástico tirados en el piso. Asientos repletos de materia fecal producto de las palomas que mantienen su lugar en el techo de la platea cubierta. Suciedad en cada rincón, en el partido más importante con el que contó el verano en la provincia de Mendoza.

La renovación de 2011

Con la Copa América llegó la refacción más sustancial que ha tenido el Malvinas Argentinas, desde la Copa del Mundo de 1978. Se aggiornó acorde a un torneo de gran envergadura organizado por Conmebol y, de ahí en más, poco ha sido el mantenimiento y las refacciones que se le han realizado.   

¿Con River y Boca esto no pasaba?

Las autoridades se siguen equivocando. Piensan que el deporte pasa solamente por Buenos Aires y que los grandes eventos son para rendirles pleitesía a quienes vienen de afuera, cuando aquí contamos con herramientas genuinas para brindar un espectáculo de primer nivel. Y se está demostrando. 

El fútbol mendocino argumentó con hechos, al igual que el año pasado, que el fútbol de verano puede ser más interesante con protagonistas autóctonos que con la llegada de la cuarta división de algunos equipos de Buenos Aires. 

Los funcionarios deberán darse cuenta que los que llenan los estadios son los propios mendocinos y, de la misma manera que el Malvinas Argentinas reluce con un Superclásico, debería hacerlo cuando se disputan torneos tan propios y atractivos como la Copa Vendimia.

Será cuestión de que empecemos a valorar lo que tenemos.