La bochornosa desorganización y la mafia de la reventa
Mendoza, una plaza futbolística que crece a pasos agigantados de la mano de los clubes que participan de los distintos torneos federales, con Godoy Cruz Antonio Tomba a la cabeza, recibió uno de los partidos más sustanciales del fútbol mundial, como un Argentina - Uruguay y nada menos que en una Copa del Mundo. Además, con la presencia del mejor jugador del planeta.
En tamaña magnitud de evento, uno supone, no debe dejarse nada librado al azar bajo ningún aspecto, todo debería funcionar a la perfección, los roles de cada una de las personas que trabajan para llevar a cabo el espectáculo no deberían tener fisuras. Porque no hay vuelta atrás. No hay revancha la semana que viene.
Casi 40 mil hinchas abandonaron el Malvinas Argentinas felices, y eso es lo sumamente importante. Sin embargo, desde una visión crítica e inmiscuyéndose en lo que fue la organización desde distintos sectores, descubrimos un gran caos, con varios protagonistas y, tal vez, con el Gobierno de Mendoza como el gran responsable de diversas cuestiones que considero a continuación y que tienen que ver con un alto grado de desconocimiento y de soberbia, siendo esto último mucho peor.
El desconcierto en zona de prensa
El clásico rioplatense recibió en Mendoza cerca de 800 periodistas, que llegaron de distintos puntos del país, con gran presencia local e, incluso, algunos del exterior. En los años que corren, el arma fundamental, como en los 80 fue la máquina de escribir, es el internet, que brilló por su ausencia en la gélida noche mendocina. Inadmisible desde todo punto de vista. Nunca anduvo el servicio. Además, el sector alto de la zona de prensa no contó con electricidad e inclusive varias radios tuvieron problemas con las líneas telefónicas.
La inoperancia de la Policía de Mendoza
La Policía de Mendoza dejó al descubierto, una vez más y por enésima vez, no estar a la altura de un espectáculo como el de anoche. Podremos decir que el operativo, encabezado por el Comisario Roberto Badrán, fracasó ya desde temprano, con el ingreso de dos hinchas al campo de juego en pleno partido. Acá es cuando no se entiende como más de 1000 efectivos no pueden controlar, ni siquiera, el perímetro del rectángulo de juego. ¿O será que la Policía, en vez de custodiar los límites, estuvo mirando el partido?
Otro momento de profundo caos se vivió con la salida de los jugadores en zona de vestuarios, con colectivos colocados de forma equivocada y un cordón policial inútilmente realizado que bloqueó por más de 30 minutos la partida del plantel uruguayo, de los árbitros del partido y de los funcionarios de FIFA. A los gritos, Jorge Miadosqui, coordinador de selecciones nacionales, tuvo que pedir que abrieran paso para la rápida evacuación. A este conflicto, que se vivió en la zona baja, se le sumó la falta de criterio del Jefe de Seguridad de la Selección argentina, Alberto Capuchetti, a quien en su afán de controlar al plantel nacional no le importó demasiado lo que podía suceder con el seleccionado uruguayo.
Los No controles
Si hay algo que debe funcionar de la mejor manera, para garantizar el buen funcionamiento de los movimientos internos, deben ser los controles. Sin ellos, todo parece tierra de nadie. Los controles, como es habitual, fueron contratados por el Gobierno, tercerizando el servicio, por consejo de AFA. Y resultaron ser penosos, con un desconocimiento por la función que llamó la atención. Fueron de lo peor, como nunca antes visto.
La cancha de todos
Estamos acostumbrados a ver por televisión, en los grandes acontecimientos deportivos, un campo de juego puro, solo con futbolistas y autoridades. Como debe ser. Y como no fue en el Malvinas Argentinas, con más de 50 personas que no tenían nada que hacer en el campo de juego, antes y después del juego, entorpeciendo la vista y el espectáculo. ¿Entradas de favores?
El mafioso juego de la reventa
"Vino un pibe en una 'linda' camioneta y me vendió tres entradas al doble de lo que salían oficialmente; me dijo que ya había vendido 90". Esta es la historia, cada uno jugando su juego. Sin importarle el otro. Estos eventos, poco habituales en Mendoza y de una impresionante demanda, les cae muy bien a los que se creen vivos.
Sin ir más lejos, la Liga Mendocina de Fútbol recibió unas 3000 entradas para repartir entre los distintos clubes de la provincia, incluso en San Juan y San Luis. En la mayoría de los clubes, todavía están esperando las entradas. Este bochorno, de público conocimiento, terminó rompiendo las relaciones del ente máximo del fútbol provincial con la Asociación del Fútbol Argentino. Lamentable.
Fue evidente la sobreventa, las entradas truchas o el ingreso sin entrada que se produjo. Los accesos al estadio provincial se vieron colapsados en su totalidad, con miles de personas ubicadas en las escaleras. Se informó que 38.500 fueron las entradas vendidas, agotando la capacidad y, sin dudas, el Malvinas Argentinas superó las 40 mil.
En definitiva, la visión desde calle Viamonte no parece la mejor luego del encuentro de ayer; con un resultado desde lo deportivo realmente positivo y un saldo desde lo organizacional negativo. Ojalá, los errores sirvan para mejorar y podamos los mendocinos volver a empaparnos de este fútbol de alto vuelo en un futuro no tan lejano.