A dos años de la partida del Gran Capitán
Perdurará para siempre en la vida de los que lo conocieron por sus valores y, sobretodo, por el ejemplo de su vida.
Deja, además, a los jugadores actuales el espíritu y compromiso que tuvo tanto dentro de una cancha como fuera de la misma.
Hoy más que nunca hay que revisar el legado del Gran Capitán, el rugby actual vive épocas de profesionalismos, de intereses económicos, de jugadores que ven el rugby solo como una salida económica. También la violencia imperante en la sociedad ha manchado en algunas ocasiones a este deporte que tanto queremos con hechos aberrantes.
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Así, se fue dejando de lado esa caballerosidad, ese don de gentes y la palabra "Valores", muchas veces "usada" y "maltratada".

Carlos Cippitelli llevó a la práctica el Ser y el Parecer, lo que decía, lo hacía, y nos referimos a su ejemplo y a la coherencia en su accionar, a ser tenaz, a no borrarse cuando las cosas no salían, a luchar, a buscar el objetivo, a llegar a la meta, pero siempre con armas limpias, por el camino derecho sin desviaciones.
Por eso, es importante que su nombre siga presente en todas las generaciones de deportistas, que los entrenadores actuales transmitan el ejemplo que dejó Carlitos de lo que debe ser un verdadero rugbier, que los buenos actos, los buenos ejemplos, perduran en la historia.
¡Que necesidad de buenos líderes que tenemos hoy en nuestra sociedad y en el deporte! Y qué bien les vendría hoy al Mendoza Rugby tener en cancha a un referente de las dimensiones del Gran Capitán para salir de este embarazoso momento en el que se encuentran en la tabla de posiciones del top 8 Cuyano.

