A mí dame siempre el fútbol argentino
Cuántos aspectos negativos le encontramos día a día a nuestro fútbol, este que tanto amamos y tan mal nos hace, a veces. Es que el deporte no se encuentra exento de la realidad social en la que vivimos y bajo ese contexto se vuelve miserable y detestable en gran parte del tiempo que lo consumimos, pese a todo.
Pero hay otra faceta, la que realmente nos llena de felicidad a los que disfrutamos de cada gol, de cada pase entre líneas, de cada gambeta, de la competencia sana. Es lo que nos enriquece el espíritu, es la matiz deportiva en su totalidad.
La final entre Lanús y San Lorenzo fue una congregación de todos esos aspectos positivos que siempre quisiéramos tener en un partido de fútbol. El equipo de Jorge Almirón, merecedor sin cuestionamientos de su cuarto título en su historia, brilló en el estadio Monumental. Fue un partido clave con ambos públicos, sin violencia, con una fiesta Granate que no molestó a los derrotados, al contrario, supieron entender la derrota. Tan simple como que enfrente hubo uno mejor.
El fútbol argentino nos demuestra cada fin de torneo que el campeón siempre se viste con distinta vestimenta. En los últimos ocho certámenes, hubo ocho ganadores distintos. Esto no es poca cosa. Algunos dirán que es por el bajo rendimiento de todos y, ante esa mediocridad, la paridad sobresale. Puede ser punta para otro debate. Tampoco nos olvidemos que a nivel continental el fútbol argentino se encuentra en lo más alto, desde hace un largo tiempo a esta parte. Hace falta repasar los últimos ganadores de la Copa Libertadores de América y la Copa Sudamericana.
En los últimos ocho torneos, saborearon las mieles del éxito Lanús, Boca, Racing, River, San Lorenzo, Newell’s, Vélez y Arsenal. También podemos detener la mirada en las “grandes” ligas de Europa, las más poderosas economicamente. En España, en los últimos ocho campeonatos, solo se consagraron Barcelona, Real Madrid y Atlético de Madrid. En Italia, Juventus, Milan e Inter. Mientras que en Inglaterra, Leicester fue, este año, la oveja negra ante tanta supremacía de Manchester United, Manchester City y Chelsea. De Alemania casi que no hace falta ni hablar, lo del Bayern Munich ronda lo absurdo. ¿Demasiada desigualdad? ¿Aburrido, no?
El fútbol subcampeón del mundo se contagia de innumerables conflictos del ámbito que quieran, pero hay uno que siempre estará por encima de todos, el de la riqueza futbolística y la competitividad. Nuestro fútbol transmite su pasión como ningún otro en el planeta. A mi, dame siempre el fútbol argentino.