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¿Hasta cuándo la dirigencia de la Lepra hará todo mal?

Independiente Rivadavia sigue inmerso en una crisis. Los dirigentes se ocupan de mantenerla.
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Hace un mes Felipe Canedo, ídolo histórico de Independiente Rivadavia, dejaba su trabajo en las divisiones inferiores del club para hacerse cargo del primer equipo. La dirigencia, aparentemente, le daba la confianza necesaria para dejar atrás el traumático presente futbolístico por el que atravesaba el equipo de la mano de Pablo Quinteros, luego de la derrota en el Gargantini ante Central Córdoba de Santiago del Estero.  

Hasta ese momento, el presidente, Dardo Agost, seguía en su excursión por Europa. Aquí, Leonardo López tomaba las determinaciones. Días más tarde, llegaba la renuncia del presidente desde el viejo continente. Todo poco serio. 

Cuando nos referimos a decisiones tenemos en cuenta lo que decide Leo López y su mesa bastante chica. Como desde hace mucho tiempo, en Independiente Rivadavia las cosas se hacen muy mal. Ni si quiera toman buenos ejemplos cercanos para tratar de imitarlos. Es más, hacen todo lo contrario. 

Felipe Canedo alcanzó a ponerse el buzo durante cuatro partidos. Acumuló dos derrotas, un empate y, por último, el triunfo del pasado viernes ante Crucero del Norte. 

A Canedo no le soltaron la mano, nunca se la dieron. La resolución de traer a un DT foráneo estaba tomada desde hacía rato. La llegada del Profe Córdoba estaba acordada de ante mano; entrenador que vuelve a dirigir después de casi dos años, con último pasado en Sport Huancayo de Perú en 2014 y con último antecedente en el país allá por 2012 en Central Córdoba de Santiago del Estero.

Ni siquiera es preciso detenerse en las cualidades profesionales que puede o no tener Córdoba, más allá de no contar con la mejor reputación en el fútbol argentino. Pero, es  preciso recapacitar sobre las decisiones dirigenciales en Independiente. Una vez más, maltratan a un ídolo, a un tipo que de a poco empezaba a laburar con el plantel, a sumar algunos puntos necesarios. Un Pitu Canedo que es de la entraña Azul, al que nunca le dieron esa confianza que profesaron de forma hipócrita desde la cúpula. 

Ojalá, la llegada de Córdoba sume desde lo deportivo para el renacer de un equipo hundido en el fondo de la tabla; ya que difícilmente sirva desde lo humano y seguramente haga mella en el amor propio de un trabajador de la casa que algunos se encargan de lastimarlo.