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¿El fútbol europeo mejor que el sudamericano? No, ni por asomo

Tras la derrota de River en Japón, mucho se ha hablado de la diferencia que hay entre el fútbol sudamericano y el europeo. Todo mentira.
Foto: FIFA
Foto: FIFA

Muchas veces en el fútbol se suele comparar a un jugador con otro. Otras, a un equipo con otro. Y ahora, comparamos la diferencia continental en el fútbol. Una locura.

Luego de la derrota de River en la final  del Mundial de Clubes, muchos amantes de la pelota se convencieron de que el fútbol europeo es sin dudas mejor que el sudamericano. No, no es así. Hay diferencias de recursos, que es diferente. Pero el fútbol sudamericano no está por debajo del europeo. Sí en materia de capital, no de talento.

Sino, ¿Por qué Racing fue el primer campeón mundial?; ¿cómo hizo Estudiantes para ser rey del mundo en 1968?; ¿O el Santos de Pelé era de Cataluña?; ¿cómo Boca tiró a la basura la billetera del Madrid en tan solo 5 minutos?. 

Si hablamos de actualidad, ¿acaso el mejor futbolista actual no es sudamericano?; ¿Cómo se explica que el artillero de la Liga italiana sea un argentino? ¿O mismo el mejor jugador de la Liga inglesa sea de estas tierras?.

De hecho a la hora de ponerse la camiseta de su propio país, nos encontramos que Brasil es el equipo con más títulos mundiales. Otro ejemplo de esta ridícula comparación es que recién el año pasado, justamente en tierras brasileñas, un seleccionado europeo pudo consagrarse en Sudamérica.  

Sin ir más lejos, la base de este fenomenal equipo del Barcelona es sudamericana. El arco lo cubre el chileno Bravo, el primer defensor con salida es Mascherano, una de las clave del equipo es la salida de Dani Alves por derecha, y ni hablar de la mejor delantera del mundo, que está compuesta por Messi, Neymar y Suárez (argentino, brasileño y uruguayo). Sin dejar de destacar que el mejor jugador del mundo, por supuesto, es sudamericano.


No caben dudas que el fútbol europeo tiene lo suyo. No lo discuto. Pero tampoco hay dudas que la cuestión no pasa por el talento o la calidad de la materia prima.

La diferencia radica en la parte económica y de organización que hay en los clubes. ¿O acaso los europeos hubiesen echado a Messi porque el tratamiento era costoso?. Ni por casualidad. Se trata de una cuestión de desarrollo e infraestructura.

En Europa las cosas son mucho más organizadas que en esta parte del mundo. Los jugadores son entrenados como profesionales desde muy chicos y tienen absolutamente todos los recursos para que así sea. Pero además cuentan con la posibilidad monetaria de comprar y mejorar, a base de su organización y billetera, a los cracks sudamericanos. 

Es por eso la tremenda diferencia que marcan con los poderosos de Sudamérica, que con muchos menos recursos, arman planteles de gran categoría, que no duran más de dos años antes de ser desarmados (como le pasó ahora a River).

Lo que pasó el domingo en Japón fue un claro ejemplo de esto, aunque desde esta parte del mundo lo veamos como una resignación.

River llegó a Japón con un equipo que no fue el que salió campeón de América y con un nivel futbolístico mucho menor al que lo llevó a tocar el cielo con las manos en la Copa Libertadores.

De aquel equipo, muchos estandartes hoy están en otra parte del mundo desplegando el fútbol que tanto rédito le dio a los hinchas millonarios. Ahí también está la diferencia que se vio en el Mundial de Clubes.

River llegó a esta final con una merma futbolística importante. A eso hay que sumarle las bajas con respecto al River campeón de América. 

Para empezar, Éder Álvarez Balanta no está, ni estuvo, en el nivel de Ramiro Funes Mori  (hoy central del Everton y la Selección). Vangioni pasó más tiempo lesionado que jugando este último semestre. 

En la mitad de la cancha, River nunca encontró el reemplazante del polifuncional Ariel Rojas. Kranevitter y Sánchez jugaron la final del mundo ya vendidos. 

Y adelante, más allá de que marcó varios goles importantes y tiene un gran futuro, Lucas Alario todavía no está en el nivel de un jugador consagrado como era Teófilo Gutiérrez.

En definitiva, River fue con un equipo "con parches" y algo del campeón de América ante un Barcelona que llegó en su plenitud al Mundial de Clubes. Pero no me vengan con que el fútbol europeo es mejor que el de estas tierras. O por lo menos, es discutible desde cualquier punto de vista.