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Federico Pérez, el bombardero de Talleres Campeón

El Matador se consagró campeón de la División de Honor con un golazo de su arquero, que fue elegido el mejor jugador del torneo. Video

"Por algo es el arquero de la Selección Argentina". Con esa frase los jugadores de Talleres explicaron el nivel de futbolista que es Federico Pérez. El golero del Matador fue la gran figura de los dos últimos partidos de Talleres, porque tanto en la semifinal como en la final además de tapar pelotas de gol, metió dos bombas tremendas. Una de ellas significó campeonato.

Se llevó flashes, abrazos, agradecimientos y hasta el premio al mejor del torneo, reconocimiento más que merecido para el portero de la Albiceleste. Luego del partido, Fede Pérez arrancó agradeciendo al mejor amigo del arquero, los palos: " A veces tenemos esa protección y como todo campeón tenés que tener ese plus de suerte. Hoy (por ayer) me salvaron un par de veces".

Talleres se consagró campeón de punta a punta y superando barreras como las lesiones de sus dos pilares ofensivos, Juan Pablo Giordanino y Martín Páez: "Ellos son fundamentales para el equipo, pero como dije siempre este es un equipo que está muy fortalecido. Fue chocante no tenerlos pero lo pudimos suplementar con el sacrificio de todo el equipo".


También, Pérez opinó sobre la dureza de un certamen que no da descanso: "Es una locura. Creo que podría ser mejor para el espectáculo en si se bajan la cantidad de equipos. Habría que buscarles la vuelta pero de eso se encargarán los dirigentes. Pero c on este torneo hay que bancársela y acá estamos los locos del fútbol de salón".

"Sinceramente no soy de pegarle de puntín y el gol de la semifinal y el de la final fueron de puntín. La pelota me ayudó porque bajó y se clavó en el ángulo. La verdad que no fue mi intención meterla ahí".

Por último contó qué se le cruzó por la cabeza cuando sonó la chicharra final: " Me acordé de mi error en la final del año pasado, porque por más que digan que son cosas que pueden pasar yo soy muy autocrítico y me quedó una espina clavada gigante y ahora me la pude sacar".

Gabriel Robledo: "Se me tenía que dar"

Si hay alguien que pudo desahogarse con este título ese es Gabriel Robledo. El Negro vivió las 3 finales perdidas y afirmó que este año no se les podía escapar: "Fueron tres frustraciones casi seguidas. Hablábamos que esto es cuestión de paciencia, de trabajo y que no podía pasar más tiempo, era esta final sí o sí".

Las virtudes: "Si hay algo que tiene Talleres es la paciencia, a muchos puede que no les guste nuestro juego pero esto no se trata de gustos. También fue importante la inteligencia para plantear los partidos porque la vez que quise jugar de igual a igual me quedé en las puertas".

El equipo: "Muy contento por los chicos porque es un grupo humano fantástico, ese es el equipo verdadero que tengo. Gracias a Dios entienden que el fútbol es lo que nos da es el día a día, el compartir cosas que muchas veces en otros lados no pasa. El objetivo puede ser salir campeón siempre, pero se necesita saber que uno siempre puede contar con el otro afuera de la cancha".

Las bajas del Moto y el Gordo: "Lo hicieron por ellos porque también se merecían esto. En parte le hace bien al grupo saber que no dependen de nadie y que cada uno entiende que le puede aportar algo importante al equipo. Ellos dos son muy importantes para este equipo".

Se sacó la espina: "El último campeonato de este club fue en el 87’, tuve la suerte de estar ahí como juvenil y tuvimos la suerte de sacarnos la espina tras perder 3 finales".

Pablo Garay: "Más que un equipo, somos una familia"

El vigente Pablo Garay rompió en lágrimas por la obtención del campeonato: "Es que venimos trabajando todo el año y la gente que está al lado tuyo que te aguanta un montón de cosas, así que esto es para ellos. Hemos formado una familia más que un equipo porque se han unido los padres y familiares y hemos logrado muchas cosas".

Giordanino y Páez, los pilares lo vivieron al máximo:

Talleres los extrañó. El Moto y el Gordo, así son conocidos en el Futsal, relataron cómo vivieron la gran final:

Giordanino: "Quise entrar como unas 20 veces, pero más allá de que fue una lástima lo mío y lo del Gordo Páez siempre confié en los chicos. Este es un grupo sin figuras, es un equipo muy unido y estaba confiado que lo ganábamos".

Páez: "Mucho nervio y la verdad que me iba a sentir muy mal si no lo ganábamos porque esta final tenía que ser nuestra. Este grupo da la cara siempre y dio la cara por los que estuvimos afuera".

Ambos no se olvidaron del DT, que los hizo sentir como uno más del mundo Matador:

G: "Le agradezco al Negro (Gustavo) Robledo porque más allá de que no era del club siempre me hizo sentir uno más cada vez que era refuerzo de este equipo. Igualmente de chico jugué acá así que tengo una parte de mi corazón Azulgrana".

P: "Cuando terminó en lo primero en lo que pensé fue en el Negro Robledo. Yo cuando llegué me hizo sentir cómodo y en ese momento él había perdido 2 finales y cada vez que arrancaba el año siempre como objetivo se ponía la División de Honor. Estoy contento porque se le dio".