Presenta:

Maravilla Martínez, una consagración de película

El argentino llevó el boxeo del país a lo más alto frente al mexicano Julio César Chávez junior en Las Vegas, en una definición no apta para cardíacos. Talento y despliegue como pocas veces visto.
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

En Twitter: @afernandez82

Los sueños, o esos “delirios de grandeza”, como los llama él, pudieron hacerse realidad en la noche del 15 de setiembre en Las Vegas. Sergio Maravilla Martínez (50-2-2; 28 KO) logró imponerse ante el potente, incierto y siempre mexicano, Julio César Chávez Jr. (46-1-1; 32 KO) y alzarse con el cinturón de campeón del mundo de los medianos del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Tal vez Martin Scorsese o José Campanella podrían haber imaginado un film taquillero con un final llenó de condimentos emocionantes como el que se vivió en la ciudad de la lujuria y las luces. Casi como en un reflejo de la vida del quilmeño, Maravilla se impuso en la batalla que quería ganar, con dramatismo; besó la lona pero se puso de pie, sacó la guapeza en el momento más áspero. Maravilla volvió a ganarle un round a la adversidad, como hace 10 años cuando tomó el coraje de partir de la Argentina para continuar con sus anhelos de campeón en Europa.



Los corazones se paralizaron en el decimosegundo asalto y él se levantó y aguantó. Para algunos tal vez hubiese sido justo un triunfo sereno; para otros, la definición tiene más que ver con su vida y su historia épica. Los últimos 40 segundos parecieron eternos, para los espectadores y también para los protagonistas. A esa altura, las piernas y los sentidos poco le responden a los impulsos.

El mejor boxeador argentino de los últimos 30 años dio una exhibición catedrática en el Thomas & Mack Center; las tarjetas así lo reflejaron, con una decisión unánime de los jueces, y también el rostro del final del pugilista nacido en Culiacán, que tal vez conquistó más de lo que derramó en esta pelea. El “Hijo de la Leyenda” también sacó “chapa” de guapo en lo que fue la contienda más complicada de su historia. El mexicano cedió el trono y el invicto, pero adquirió el respeto del mundo del boxeo.

A Maravilla Martínez no lo nublaron las luces del estrellato, reflejó su categoría como un verdadero campeón mostrando un boxeo de alta escuela, ese que seguramente con el pasar de los años cobrará más relevancia. Maravilla deslumbró como lo tenía que hacer, con dramatismo y con un final de película.