Para recordar: a veinte años del histórico triunfo de Mendoza ante Francia
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Francia estaba realizando una gira por Argentina.Venía de vencer a Córdoba y Buenos Aires, y de perder ante Tucumán. Después derrotaría a Los Pumas dos veces. El seleccionado mendocino, en tanto, ya sabía lo que era dar un bacatazo ante un pez gordo porque en el 90 le había ganado a Inglaterra y en el 91 había superado a New South Wales.
“Ese equipo tenía jugadores muy jóvenes y muy importantes. Tenía un gran capitán como Cipitelli. Recuerdo que ese día jugamos un rugby sólido, serio. Se ganó con las armas del rugby argentino: scrum, presión y tackle. Fue un triunfo memorable. Fue una fiesta en serio, la gente lo disfrutó mucho, pero lógicamente quienes más lo disfrutaron fueron los jugadores”, recuerda Eduardo Terranova, entrenador de aquel equipo junto a José Luis Crivelli.
Esa tarde, Mendoza salió a la cancha con Méndez, Martín Grau y Roberto Grau; Marchieri y Pascual; Casone, Nasazzi y Correa Llano; Orrico y Andía; Roby, Cremaschi, Cipitelli (capitán) y Gatti; y Lola.
Martín Grau y Gastón Nasazzi hacían su debut en el seleccionado mayor. Federico Méndez ya jugaba en Los Pumas. Después de ese triunfo, Martín Grau, Boquita Cremaschi y Matías Roby se sumarían al seleccionado nacional. Al otro año lo haría el Pato Grau.
El quince francés formó con Gonzalez, Landreau y Gallart; Devergié y Miorin; Cabannes, Cecillon (capitán) y Blond; Galthié y Reigt; Viars, Penaud, Marfaing y Bernat Salles; y Ougier
“Fue un triunfo espectacular. Teníamos una muy buena generación de jugadores. Eran un gran equipo, completo en todas las líneas, cosa que no siempre pasa”, agrega Fede Méndez, quien ese día formó una de las primeras líneas más recordadas junto a los hermanos Grau.
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Matías Roby, wing de aquel equipo, también tiene un grato recuerdo de esa tarde. “Fue un partido muy áspero, apretado, que se definió en los últimos minutos. Fue un triunfo resonante, tuvo un gran impacto”, asegura.
Mendoza tuvo a un Cremaschi inspiradísimo. Boquita metió seis penales y dos conversiones, de un try de Casone y de un try scrum, clave en el partido. “El último try fue una jugada de derecha a izquierda, abren, hay un maul, liberan y me llega la pelota. Después hay una infracción y scrum para nosotros. Y ahí, los tres gordos de adelante fueron tremendos”, recuerda Roby sobre el try scrum.
Los jugadores franceses ya eran prácticamente profesionales y los mendocinos, como ha sido siempre, eran amateurs. Sin embargo, en esa época no existían las diferencias que existen hoy entre un seleccionado provincial y las súper potencias de elite del rugby mundial.
“En ese momento, el objetivo de un seleccionado provincial era jugar el Campeonato Argentino, salir campeón, competir contra Buenos Aires, Córdoba, Tucumán. Ganarle a un seleccionado europeo era muy difícil”, detalla Terranova.
“El rugby cambió muchísimo. Hoy, no te digo del seleccionado francés, pero de un equipo de la segunda división de Francia, estamos a años luz. En ese momento estábamos cerca. Le habíamos ganado a Inglaterra dos años antes, veníamos de perder por poco ante los All Blacks, era otra historia”, explica Méndez.
“En el tercer tiempo –cuenta Terranova– pasó algo curioso. El entrenador de Francia, Berbizier, estaba molesto y me increpó porque yo había dicho algo así que era el triunfo del amateurismo contra el profesionalismo. Después, me reconoció que le habíamos ganado bien y todo quedó en eso nomás”.
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Roby toma la palabra: “Teníamos un sentimiento de pertenencia muy grande, sentíamos orgullo de pertenecer, nos generaba identidad. Teníamos un compromiso total con el seleccionado. Y éramos un grupo de hombres, no por la edad, pero sí por el compromiso hacia el equipo”.
“Es una gran alegría haber sido parte de eso. Es algo irrepetible. Lo más importante de todo es la amistad que quedó entre quienes fuimos parte de aquel grupo. Al día de hoy que tenemos una gran relación y eso es el mayor legado”, dice Terranova.
Pasaron dos décadas. El rugby es otro. Mendoza ahora no podría ganarle a Francia. Por eso toma más importancia una gesta como la que se dio ese martes de junio en el Bautista Gargantini. Un día como hoy. Un día para recordar.





