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Godoy Cruz: no nos comamos el chamuyo

El equipo del Turco Asad mostró la peor cara de Godoy Cruz en primera con un verdadero papelón futbolístico ante River en el Monumental. El “juego bonito” dejémoslo para otro momento; no es necesario morir.

En twitter: @afernandez82

“Es mejor morir de pie que vivir de rodillas”.
Callejeros

La frase resulta interesante, tal vez para un libro, tal vez para algún poema, no para el fútbol. En el fútbol no es necesario morir. Porque no hay necesidad. Se puede cambiar a tiempo, en este caso, para no pasar incomodidades, como el que experimentó el equipo de Asad el pasado domingo en la derrota apabullante, desmoralizadora, penosa, ante River en el Monumental.

El tema es el siguiente: cada equipo propone una opción de juego, en el caso de Godoy Cruz, pareciera ser el de ir al frente, de jugar a un toque, el que pregona el juego ofensivo. Eso está claro y puede ser positivo, de ahí en más está el gusto futbolístico de cada uno, aunque el que arma el equipo es uno solo, Omar Andrés Asad.

Sin embargo, es necesario abrir los ojos dependiendo de la situación, de los momentos. “Siempre intentamos jugar, de ir para adelante; crear situaciones de gol”, ese es el leitmotiv de este Godoy Cruz; aunque a veces la teoría poco tiene que ver con el juego mismo y es en ese momento que se torna necesaria una vuelta de timón, justamente para no “morir”.

Si en condición de local, este esquema, propuesta o como se quiera llamar funciona a la perfección es significativo continuar con ello. Pero, si fuera de casa las circunstancias van mutando por características del rival o por errores propios, se necesita encontrar nuevas alternativas, lejos o cerca del ideal del técnico, pero con la certeza de percibir algún galardón (puntos) y llevarlo para Mendoza.

Más allá de los errores individuales, que ante el once del Matías Almeyda incrementaron la falta de ideas, la propuesta fue siempre la misma y se terminó “muriendo”, y no de pie, sino, de rodillas, casi pidiéndole al árbitro que terminará el partido para no sufrir una goleada más estrepitosa como la que fue, la peor caída del Expreso en primera división y peor aún, ante un recién ascendido que calló las críticas gracias a este juego.

Tampoco uno sabe la fórmula del éxito y que si se hubiese jugado de tal o cual manera la cuestión hubiese sido otra. Lo que sí está claro es que el papelón podría haberse evitado. La derrota nunca está exenta de un espectáculo deportivo; unos ganan y otros pierden, pero no nos comamos el chamuyo del juego bonito.