15 años sin Soriano: el recuerdo del escritor más futbolero
“No jodas, no es tan grave. El fútbol no es más que fantasía, dibujitos animados para mayores”. (Osvaldo Soriano)
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“Cuando yo jugaba al fútbol, hace más de veinte años, en la Patagonia, el referí era el verdadero protagonista del partido. Si el equipo local ganaba, le regalaban una damajuana de vino de Río Negro; si perdía, lo metían preso. Claro que lo más frecuente era lo de la damajuana, porque ni el referí ni los visitantes tenían vocación de suicidas”. Así comienza el cuento Gallardo Pérez, referí, una de las tantas joyitas del Gordo.
En el libro Arqueros, Ilusionistas y goleadores, editado por Seix Barral en el 2006, se reúnen los mejores textos de Soriano sobre el mundo de la pelota. De arco a arco, un libro para leerlo hasta el minuto final.
Entre los mejores cuentos, hay que tomarse unos minutos para disfrutar de El penal más largo del mundo, la historia del duelo de doce pasos entre Constante Gauna y el Gato Díaz, en la lejana cancha de Estrella Polar. Este relato fue llevado al cine en el 2005 por el director español Roberto Santiago.
También recomendamos Orlando, el sucio, la historia de un entrenador timbero y ganador, mezcla de Zubeldía y Mourinho, que sufría por amor y soñaba con triunfar en Buenos Aires.
Otro texto de antología es Obdulio Varela, el reposo del centrojás. Ese relato fue publicado en el diario La Opinión. Es un retrato triste y amargo del día que Varela, figura de la selección uruguaya, se coronó campeón del mundo en Brasil, en el famoso Maracanazo del 50, pero no pudo disfrutar el título.
Antes de su muerte, Soriano publicaba en Página 12 Las Memorias de Míster Peregrino Fernández. El alter ego del Gordo visitaba al Míster en el asilo de París y escuchaba sus anécdotas para escribir su biografía. Cada entrega era una delirante historia. Con la excusa de la vida de Fernández, Soriano contaba buena parte del siglo veinte.
Peregrino Fernández era un entrenador que le hablaba de Schopenhauer a sus dirigidos. Lector insaciable, el Míster era una enciclopedia de anécdotas. Contaba que en su juventud, gracias al fútbol, había sobrevivido en la Italia de Mussolini, en la Alemania de Hitler y en la Unión Soviética de Stalin. Hasta se dio el gusto de jugar un partido en el Congo, con Perón de árbitro, en los años de exilio del General. Una hermosa locura.
Lamentablemente, el Gordo se fue un 29 de enero, hace ya quince años, y nos dejó sin saber cómo seguirían las historias del Míster y de tantos personajes más, siempre tan perdedores, tan hermosos, tan argentinos, tan cansados de llevarse puestos a sí mismos. En fin, tan como nosotros. Será por eso, tal vez, que lo extrañamos tanto.
Autor: Gonzalo Ruiz.
En Twitter: @gonza_ruiz