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La Lepra perdió de local y el descenso directo acecha

Independiente Rivadavia cayó en un partido clave en su lucha por permanecer en la Primera B Nacional. Deportivo Merlo lo venció 1 a 0 en el Gargantini con gol de Roberto Tucker a los 3 minutos. El Azul terminó con diez por la expulsión de Mozzo.
La Lepra volvió a perder. Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
La Lepra volvió a perder. Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Independiente no pudo con Deportivo Merlo, en una final para evitar la zona de las promociones. En el Bautista Gargantini, el equipo Charro venció a la Lepra por 1 a 0 con gol de Trucker apenas empezado el encuentro. Ambos terminaron con uno menos por las expulsiones en el local de Julio Mozzo y de Oswaldo Blanco en la visita.

Ferradas uno de los pocos que salva la ropa.
En la mentalidad Leprosa de los protagonistas ya está asumido y es bueno sacarse las caretas de una vez. En la primera jugada de riesgo del encuentro, un centro desde la derecha que le queda servido a Minicci deparó en el único grito de la jornada para el cuadro foráneo.

Tan mal juega este Independiente, que a los contrarios no se les mueve mucho las neuronas para hilvanar un poquito de fútbol no más como para inquietar las barbas de Ayala y anotar; el cruce y el testazo de Minicci derivaron en la cabeza de Trucker, quien hizo honor al dicho de los dos cabezazos en el área y puso a Merlo arriba en el marcador.

Después nada. Fileppi perdido en la cancha, Bazán chocando con todo lo que se le ponía adelante y así el primer tiempo se iba sin pena ni gloria. El Azul no piso el cuadro mayor visitante, y peor aún, no creó juego colectivo más allá de un tiro de Ferradas que si quieren pasó cerca.

En la etapa complementaria, el equipo de Ghiso cambió un poco la cara. Desde el banco vinieron los pibes y de este modo el Charro sufrió algún que otro sobresalto en su valla; y así un tiro de Velázquez pegó en el travesaño como lo más ofensivo en un local sin luces.

Velázquez no pudo con la impotencia del local.
Más tarde se iría expulsado Mozzo por una infantilidad en la mitad de la cancha y ya no habría tiempo para más. Sobre el final una de Ferradas, al cual se la soplaron justo, cuando tenía todo para definir o también un tiro de Bazán, que el volante tiró a las nubes ante la única elección de colocarla donde se quisiera.

Este equipo está tan mal de la mente, que nada parecer ser la solución ante la adversidad. La promoción es un hecho, ya no se piensa en zafar sino en permanecer; ojo con el descenso directo.

Ahora espera el funebrero. A no quedar enterrados.