|
MDZ en Ecuador: Perlitas de un viaje a la mitad del mundo
El vuelo entre la ciudad de Mendoza y Quito dura casi ocho horas con escalas y esperas. Durante ese tiempo se sucedieron muchos hechos que son ideales para recordar, incluido un mano a mano entre los seguidores y Liga de Quito en el avión.
Una mendocina la cara del aeropuerto de Santiago: Al llegar al aeropuerto internacional de Santiago una imagen enorme de una mujer le da la bienvenida a los viajeros. La persona que luce en gigantográfia de una conocida empresa de telefonía celular es la mendocina Marisa Zanatta que hace unos años triunfa en el mercado del vecino país.
|
|
Piedra en Bogotá: Estamos acostumbrados a ver el granizo en nuestras tierras, pero no en tierras ajenas. Uno de los grupos que llegó a Quito desde Mendoza, debió soportar una tremenda tormenta que demoró casi 3 horas su llegada a destino.
Mano a mano con la Liga: Los Hinchas del Expreso que viajaron el miércoles compartieron vuelo con el equipo que se medirá con el Tomba, por la Copa. Los jugadores del cuadro Albo distinguieron las camisetas y comenzaron a hacer gestos como que increparon un poco a los seguidores. Un par de canciones para alentar a Godoy Cruz y todo calmo en el tramo que unió Santiago con Guayaquil.
Una hazaña cruzando medio Ecuador: La gran parte de los hinchas mendocinos están en Montañitas, un pequeño pueblo costero a casi 200 kilómetros de Guayaquil. Uno de los fanáticos llegó hasta Quito pero decidió reunirse con sus colegas en el mar a casi 1000 kilómetros. La aventura deparó un viaje en un colectivo impresentable hasta Manta, una espera de casi 5 horas en el medio del llano, otro tirón hasta Guayaquil con una nueva espera de 3 horas y finalmente 2 horas de viaje hasta la Costa. Tras 15 horas de un viaje en las condiciones más básicas, el hincha se juntó con su gente a la vera del mar.
Una hazaña cruzando medio Ecuador: La gran parte de los hinchas mendocinos están en Montañitas, un pequeño pueblo costero a casi 200 kilómetros de Guayaquil. Uno de los fanáticos llegó hasta Quito pero decidió reunirse con sus colegas en el mar a casi 1000 kilómetros. La aventura deparó un viaje en un colectivo impresentable hasta Manta, una espera de casi 5 horas en el medio del llano, otro tirón hasta Guayaquil con una nueva espera de 3 horas y finalmente 2 horas de viaje hasta la Costa. Tras 15 horas de un viaje en las condiciones más básicas, el hincha se juntó con su gente a la vera del mar.