La tarde que Aldo Poy hizo su famosa palomita en Mendoza
Pocos lo saben, pero la palomita de Aldo Pedro Poy tuvo su edición mendocina. Fue en diciembre del 2005, una tarde inolvidable, llena de magia y delirio, de fanatismo y camaradería, una tarde bien canalla.
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Poy fue llevado en andas antes y después de la palomita.
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El momento de éxtasis llegó cuando el gol más festejado de la historia –como le gusta decir a los hinchas de Central– recobró vida una vez más. Bengalas con humo azul y amarillo tiñeron la siesta, sonaron bombas estruendos que rompieron con la tranquilidad mendocina y salió Poy a la cancha ante la ovación general.
“¡¡¡Aldo Poy, Aldo Poy, el papá de Ñulsolboy!!!”, sonó una y otra vez.
Poy pidió que el encargado de tirarle el centro fuera el Víctor. Mientras el gran jugador mendocino hacía payanitas apareció el arquero: un fanático disfrazado de pingüino se puso debajo de los tres palos para delirio de todos.
El Víctor hizo un par de jueguitos y, después de algunos intentos fallidos, habilitó con la rodilla a Poy, quien ya con los años a cuestas no voló como en otras épocas pero cabeceó al gol ante el pingüino que no atinó a atajar para continuar con el eterno grito de gol canalla.
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Los hinchas que festejaron en Mendoza en el 2005.
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“Es una gran alegría que todos los años la gente recuerde este gol. Me da mucha satisfacción, porque es lindo volver a juntarse y recordar ese partido”, decía Poy, minutos después de su palomita.
Legrotaglie, en tanto, mostraba su emoción: “Acá se refleja lo lindo del fútbol de Rosario Central, que siempre fue un fútbol lírico. Creo que su gente es igual”, aseguraba.
Después de la palomita, hubo vuelta olímpica y siguieron los cánticos contra Ñuls. Aldo Poy, esa leyenda viva de Central, era paseado en andas por una casa de Chacras. Pocos se enteraron pero el gol más festejado de la historia se gritó con fuerza en Mendoza una tarde del 2005.
Autor: Gonzalo Ruiz.
En Twitter: @gonza_ruiz