Tocado por la mano de Dios
Lo que no puede hacer el mejor jugador del mundo, lo que no puede hacer el goleador de la Champions League, lo que no pueden hacer los mejores delanteros del planeta, lo logra el increíble Martín Palermo.
Este podría ser el comienzo de un nuevo capítulo de la increíble vida de este muchacho que desde el corazón de África emocionó a medio mundo, cómo no. Vale usarlo también, aquí y ahora, cuando la noche sudafricana que vuelve a tornarse gélida, como el párrafo que dispara una nueva crónica sobre otro personaje que no se le queda atrás en esto de las existencias de ficción, con una clara imagen ilustrándola: sólo comparable a la del propio autor del gol, era la cara de alegría, de felicidad, de plenitud de Diego Armando Maradona.
"Andá y esperá fuera del área, que a los nigerianos te los van a frenar Samuel y Carlitos", le había dicho a Heinze y así el Gringo convirtió el gol del triunfo en el debut.
Será lo que sea: un milagro, tal vez. Los astros que se alinearon o, de verdad, ese reunirse y estar todos juntos tanto tiempo, sintiendo lo que es un Mundial. Y durará hasta dónde no se sabe cuándo y dónde, porque a partir de ahora, según las propias palabras del protagonista de esta historia, "los caminos se angostan" y porque a partir de ahora, según él mismo también, "cometés un error y te tomás el avión de vuelta".
Pero, por lo que se ha visto hasta aquí, es posible afirmar que el creador de "la mano de Dios" está tocado por la mano de Dios.
Y si algo faltaba para comprobarlo, eso era el nuevo milagro de Palermo.
* Información provista por canchallena.com
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