No busquemos culpables, recuperemos la identidad
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El 10 argentino es, sin dudas, el mejor futbolista del planeta, aunque a muchos le pese, y aunque en la Selección no haya podido demostrar su labor de gran forma. La Pulga manifiesta en cada encuentro, en los más de 50 que disputa con su equipo, Barcelona, su talento y su capacidad fuera de serie para llevar consigo el rotulo de crack. Otros pensarán que esa chapa se gana con la camiseta nacional, jugando un par de encuentros por mes y juntándose un par de días antes de cada encuentro con sus “nuevos compañeros”.
Lo cierto es que en esta Selección, hasta Javier Mascherano no juega bien, es más, lo hizo en forma deficitaria en los últimos dos partidos. ¿Nos dice algo esto? Difícilmente el funcionamiento individual sea óptimo cuándo colectivamente son más las falencias que las virtudes. Hoy Argentina sufre de una identidad futbolística, cualidad primordial que se tendrá que recuperar para poder obtener buenos resultados; un trabajo a largo plazo, y aquí entrará el trabajo fundamental de Diego, que no abarcará los dos próximos compromisos por eliminatorias. El tiempo no da. El sufrimiento y la angustia serán protagonistas en busca del sueño mundialista, después tendrán que venir los replanteos y los trabajos a largo plazo pensando en encontrar el andamiaje adecuado para recuperar la mística, desplegar el fútbol que el mismo entrenador supo demostrar y alcanzar la gloria, como todos queremos, allá por el julio del año que viene.