Nada parece igual, aunque todo sigue siendo parecido
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La “categorización” implementada para este año calendario, con todos los elencos jugando a un mismo nivel ha dejado al menos en estas semanas, algo evidente y de esperar en la previa: Los grandes se comen a los chicos crudos.
Las goleadas al por mayor registradas en los 30 y pico cotejos desarrollados son un claro reflejo de ello.
Sin dar resultados, porque resultan hasta fastidiosos, pero tomando como parámetro la cantidad de goles recibidos por algunos de los equipos participes, se puede corroborar esta brecha sostenida de (los más… sobre los menos).
Por ejemplo, en cuatro partidos jugados Boca de Bermejo ha sido sometido en su arco en 18 oportunidades. Deportivo Laverriere sufrió 13 gritos en contra en cuatro juegos, Cicles Club Lavalle ha recibido 14 goles en 3 pleitos y Luján 9 en la misma cantidad de choques.
En cuestiones de números generales y para la estadística, podemos manifestar que 4 equipos en 4 fechas jugadas sufrieron 44 goles en contra. Un verdadero despropósito, si se quiere equilibrar hacia arriba.
Para estos equipos nombrados y en este corto lapso de vida que tiene el campeonato, ya varios se “bajan” definitivamente de la lucha por conseguir algo como premio.
Tres de los cuatro “goleados” nunca han participado de torneos federales y más allá - de que quizás sin los grandes entre los chicos - hubiesen sufrido similares consecuencias, resulta cada vez más engorroso para ellos, salir del lodo en el que están sometidos y del que quieren alguna vez emerger.
No es culpa de Godoy Cruz (líder de la zona C), ni de San Martín (puntero en la “A”) o de Deportivo Guaymallén (arriba en la “B”) este cuestionamiento actual. Los reubicación en grupos con equipos, que “seguirán esperando el milagro” y estarán siempre postergados y a la merced de organizaciones equivocadas.
Éstos ganan porque tienen con que, más allá de las capacidades individuales y de las estructuras mejor planeadas y de los beneficios de estar dentro del sistema.
Aquellos pierden, porque no hay redes de contención y viven inmersos en una pirámide absorbente y maliciosa que armó AFA en su momento y terminan por ser solo carne de cañón. Sin boletos para el tren no hay viaje que se pueda hacer.
Mendoza es una plaza fuerte en el país, la representación de tantos equipos en el mapa geográfico así lo demuestra. Pero el estancamiento en la construcción de formatos para alimentar a los que siguen jugando en casa, está dejando secuelas que difícilmente podremos superar.
Nada parece igual, aunque todo sigue siendo parecido en un certamen local que no encontrará salida a la mediocridad con tan pocas cosas que se hacen por cambiar y con otras tantas que no se hacen, por que para muchos la suerte ya parece echada o “se la echaron para siempre”.