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Se puso en marcha el festejo de Gimnasia y Esgrima

La entidad Blanquinegra festeja cien años de vida. Un banderazo y un partido homenaje que reunió a viejas glorias de la entidad fueron el preámbulo de la Cena de Gala, la cual se realizará esta noche en el Bustelo.
Foto: Gerardo Gomez/MDZ
Foto: Gerardo Gomez/MDZ

La mañana lució distinta en Mendoza. El sol ya no era el mismo, sus rayos enfocaron permanentemente los colores Blanquinegros y en el aire se respiraba Gimnasia y solamente Gimnasia.

Los hinchas del Lobo se calzaron su mejor vestimenta, la camiseta blanca y negra y su gorrito del Lobo. Cargaron sus “trapos” bajo el brazo y se dirigieron hacia el centro, punto donde arrancó la jornada Centenario.

El día se puso en macha a partir de las 11.30 de la mañana, con una caravana Mensana que recorrió las calles céntricas de nuestra ciudad, donde hubo una gran cantidad de autos y por supuesto distinguidos con los colores blanco y negro.

Posteriormente en las calles Juan B. Justo y Belgrano, los hinchas del Lobo se concentraron para luego partir hacia ese recinto futbolero llamado Víctor Antonio Legrotaglie.

Unas mil personas coparon la intersección con banderas, papeles, serpentinas y con sus cánticos que le pusieron color y ritmo al mediodía mendocino.



Luego todo el pueblo Gimnasista se trasladó a pie al parque, donde allí esperaban las glorias e ídolos que vistieron y defendieron orgullosamente la casaca del Viejo Lobo. Aquellos que hicieron llorar de alegría y llenar el corazón de emociones a los largo de 100 años.

Como estaba pactado, a las 14.30, las viejas glorias de Gimnasia, saltaron una vez más al césped, ese donde permanecieron sembradas las chispas de magia que desplegaron estos astros y quedaron marcadas las huellas de verdaderos gigantes del fútbol.

En el primer partido conmemorativo, jugaron las máximas estrellas contra el actual plantel del Argentino A, pero con una curiosidad, el capitán de actual equipo Mensana era nada más ni nada menos que Víctor Legrotaglie, como en aquella década del 70, años dorados para el Lobo, mientras que Horacio Anzorena salió con la camiseta de las Glorias.


Desde un principio del partido, las viejas glorias empezaron a hacer de las suyas, porque se juntaban el Cochina Olguín, Víctor Legrotaglie, Juan de Dios González, el Negro Zolorza, Orlando Genolet, evocando al famoso “toque Lobo toque”, que se escuchó en todo el estadio, tal como lo cantaba un viejo hincha sentado en su almohadón junto a su señora, “así querido Lobo, toque y toque como lo sabe hacer”.

Fueron 20 minutos únicos en la vida de todos los hinchas, el ver a sus históricos jugar otra vez juntos en un equipo que históricamente pregonó el buen fútbol y el romanticismo con la redonda. Se apreció al Cochina Olguín quebrar otra vez su cintura, a Gustavo Mezzabota embolsando la bocha, al motorcito Zolorza patrón del medio, las proyecciones en ataque de Genolet y los desbordes de Dios González, incluso el Turco Jorge Julio se levantó para dar un par de indicaciones.

En medio del juego, Víctor Legrotaglie cambió su casaca con Horacio Anzorena, para juntarse con los suyos que tanto revuelo armaron por los distintos estadios del país.
El resultado final fue un anecdótico 1 a 1 con goles de Álvarez para los futbolistas actuales, en tanto Guido Díaz empató para las Glorias.

Claro que no fue el único partido, porque Gimnasia tiene en su currículum una gran cantidad de jugadores que dejaron una marca en los corazones Mensanas. Por eso también los suplentes del Argentino A y algunos referentes del fútbol provincial, tuvieron su oportunidad de divertirse con los íconos del fútbol.


Para cerrar el festejo, cada jugador recibió un diploma conmemorativo, entregado por los dirigentes de la institución, en reconocimiento por la trayectoria que han tenido en el club y el haber sido parte de esta celebración que quedará estampada en la línea del tiempo del fútbol. El momento final fue para el máximo ídolo que ha vivido Gimnasia, Víctor Legrotaglie, que recibió el presente en manos de su hija Olga, que se fundió en un abrazo con el astro, cubierto por los aplausos de todos los presentes.

Así fue el partido Centenario. Muchas adjetivaciones pueden representar tanta alegría y emoción, pero la mejor ilustración es la que sienten los corazones Blanquinegros, que retornaron en el tiempo para gozar del fútbol que hizo grande a Gimnasia y enorgullecieron a Mendoza.