Presenta:

La fiesta de Independiente en el Malvinas

La presencia de Ortega en Mendoza obligó a Independiente Rivadavia a darle una bienvenida auspiciosa al volante que llegaba de River. Para ello armó una fiesta bien azulada.
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Con la voz del inconfundible Juan Carlos Videla presentando los actos por venir se dispuso de la extensión del verde césped del Estadio para llevar adelante un abanico de acciones tendientes a exhibir el producto de lujo recién llegado y contratado especialmente para este proceso de participación en la B Nacional.

La banda de cuarteto RaPaPa comenzó el show en vivo pasada la hora 15.30 intentando establecer un contacto entre pueblo y música unidos al azul. Entonando algunas de sus canciones con letras cercanas al sentimiento del hincha leproso tocaron por unos 10 minutos.

Al término de esto se hicieron presentes las porristas del club que animaron una coreografía reiterativa, pero no por ello menos efectiva.

Terminado el acto, un grupo nutrido de bailarinas, algo despechadas, pasearon sus figuras mostrando sus cualidades artísticas de frente al sector de platea techada.

Los silbidos de pasión de simpatizantes obligaron a extender unos instantes más esa actitud de esmero y dedicación por la danza de las chicas.

Por último y cerrando los festejos ingresaron una cantidad importantes de chicos que juegan en el club con dos banderas azules que flameaban por sobre sus cabezas y se instalaron poco a poco  en hileras sobre el circulo central del campo de juego.

Una vez allí deslumbraron con una puesta en escena que daba vida al escudo de Independiente Rivadavia cubriendo cada sector pintado de blanco en el círculo mencionado.

A la hora 15.56 ingreso Defensa y Justicia que sorprendido ante tanta capacidad de acción optó por apartarse sobre el arco que da al sector norte y realizar tareas precompetitivas alejado de tanto ruido, aunque claro que no estuvieron exentos ante la vorágine existente.

Y cuatro minutos después llegó el regalo prometido. Ariel Ortega ingresaba antes cerca de 17.000 mil personas al Malvinas con cánticos alusivos a su apodo y fuegos de artificios explotando por los aires del parque.

Desde el “perro” Videla hasta el “burrito” Ortega la algarabía de los leprosos se escuchó hasta en el zoológico.