Independiente empató 3 a 3 con Defensa en el debut de Ortega
No fue un día mas para la vida de Independiente Rivadavia. Este domingo helado de agosto cuando el reloj se detuvo en la hora 15.59 la historia azul comenzaba a coexistir en el tiempo del crack.
Ariel Arnaldo Ortega, el mágico chico de Jujuy abandonaba su enlace marital con la Primera división y se desprendía de esa banda consecuente con sus sentimientos para apiñarse en un corto trance con su amante recién celebrada y de fina gala azul.
Ariel Ortega saltaba a
Defensa y Justicia estuvo enfrente, un rival de probabilidades comprobables que invadía el delirio leproso y quería dar el barquinazo.
Y así empezó la novela; el Halcón de Varela presto a invadir la intimidad de un resurgente equipo de notables, apurando cada uno de los espacios libres con la velocidad de Zalazar y el extraño y delicado pie derecho de Barrionuevo.
Esa línea de fútbol que ya atesoraba como argumento el visitante para desembarcar en Mendoza se hizo constante y transigente después del gol de Independiente.
Porque está claro que el candidato trompeó sin previo aviso al verde fluo sobre los 4 minutos, tiro libre de Buján sobre la derecha, zurdazo impecable al centro del ojo de la tormenta impuesto en el área chica y peinadita de Tonelotto cambiando el curso del lanzamiento al palo mas lejano de Hernando.
Ortega aparecía por todo el frente de ataque, Buján y sus pelotas paradas acarreaban peligro, Coudannes quitaba y quitaba en la zona media y Tonelotto aguantaba la guapeza defensiva de Defensa.
Y la visita revivía, con los que aparecieron antes del tanto en contra, fiereza de los atacantes e inteligencia de los volantes para desestabilizar a los exigidos marcadores del fondo local.
Era todo parejo, tanto que llego el gol de Sabadia en ese momento. Silvio Duarte la bajo de cabeza en las cercanías del área y el ocho de pesquero solo la empujó.
Cargado de matices, con suculentos espacios para sentenciar las intenciones se desenvolvía el juego.
Era uno por uno el cambio de ataques, y sobre los 23 minutos Barrionuevo sentenció el segundo para Defensa y Justicia aprovechándose de un nuevo quedo defensivo de los dueños de casa.
El
En el alba del segundo parcial una tremenda jugada individual de Zalazar birlando la marca de Paredes, Barzottini y Brusco y dándole con la zurda al opuesto de Guzmán dejaban boquiabiertos a los hinchas del corazón.
El equilibrio se mantenía en la zona media y no había respiro.
Coudannes ganaba en el uno a uno con lo la habilidad adversaria pero nadie lo auxiliaba y el esférico quedaba en poder ajeno. Barrionuevo la tenía dormida en su empeine y recibía encontronazos con los embates de impotencia del otro lado.
Y a los 18 arribó al Malvinas la última igualdad, falta de fantasía observada por Faraón, de Ciucci sobre el aletargado Caballero y penal de otro partido sancionado.
Lo pedían todos, y a todos les respondió, Ortega ejecutaría.
El “burrito” se paró como tantas veces frente a un arquero, no amago aparatosamente pero dibujo una parábola fina con traslado asegurado al fondo de la red. Golazo.
Hubo tiempo para algo más, pero las ideas se diluyeron y preponderaron las libertades individuales por sobre la labor en conjunto y el

